17

feb

Malos impulsos

Artículo publicado por Merlina Meiler

Sí, a veces me veo batallando contra mis malos impulsos.

Y no solo mientras estoy manejando y otro conductor realiza una mala maniobra…

Cuando alguien trata de dañarme a mí o a algún ser querido o realiza un acto imprudente que implica peligro, no respondo de la mejor manera. Puedo proferir alguna mala palabra o insulto o incluso, desear que se vaya a algún lugar muy feo.

De inmediato, me arrepiento de mi reacción y la cuestiono sin tapujos.

¿Por qué si hago un trabajo interno desde hace años por ser mejor persona y por ayudar a quien lo requiera, siempre que puedo, tengo algunos malos impulsos?

Entiendo que permitir un exabrupto o una ofensa dirigida hacia otra persona (aunque sea con razón) es moneda corriente o que todos lo hacen y, en ciertos casos, puede parecer justificado. Pero me gustaría contar con alguna herramienta que me permita evadirlos o interceptarlos antes de que afloren y se me hagan evidentes.

A pesar de esto y pensándolo bien, siempre llego a la misma conclusión:

Soy humana.

Tengo partes de mi personalidad que me agradan y otras de las que no me enorgullezco.

La clave es aceptarse, tratarse con delicadeza y comprenderse, para no incurrir en un daño mayor que el de las palabras o el de los impulsos poco felices.

Todos estamos compuestos por luz y oscuridad, por flaquezas y fortalezas, por dudas y certidumbres.

Lo importante es qué hacemos con ellos.

En mi caso, intento que esos malos impulsos pasen de largo con la mayor rapidez posible.

Los observo con detenimiento, ya que suelen ser la clave para dilucidar carencias, causas de infelicidad/ofuscación o debilidades. También me presentan situaciones en las que hay algo que necesito aprender o descubrir, por lo general, sobre mí misma.

De alguna manera, mi reacción refleja un tema irresuelto que es imperioso atender y subsanar.

Llegar al fondo de qué genera semejante actitud permite que uno se conozca más y hacer los cambios que resulten oportunos para tener una vida más plena – y con impulsos más suaves.

¿Hay algo que te provoca malos impulsos?

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9 comentarios en “Malos impulsos”

  1. Maria Eugenia
    febrero 18th, 2014 a las 10:32

    Hoy estoy confrontando conmigo misma una etapa de tristeza por no contar con una pareja y a veces odio a quien sí la tiene. Mi pensar y hacer se tornaron gigantesco y mi sentir se volvio pequeño. Me siento como un barco en altamar sin brújula. Aunque ocupe todo mi tiempo en hacer cosas llega un momento en que me pierdo en mi soledad.

  2. FLOR DE MARIA
    febrero 18th, 2014 a las 13:00

    Hola Merlna !
    Un buen día !
    Soy paciente hasta cierto límites , pero cuando atacan a mis familiares me vuelvo leona, … pongo las cosas en su sitio , cuando hay razón , pero pasan los días y me olvido …para eso me acompaño de la oración .Los impulsos siempre se darán …no se pueden evitar pero si controlar
    Un abrazo y gracias ( saludos desde Huaral-Lima PERÚ )

  3. Inés
    febrero 19th, 2014 a las 8:51

    Merlina
    Reconocer que los malos impulsos son el polo opuesto de los buenos impulsos, son un arco de la misma energía y están en nuestro interior, es un primer paso.
    Observarlos, asumirlos, aprender a ser dueños de ellos orientándolos al bien que nos dice nuestra conciencia, es el proceso que los envía a la cocina de la transformación que funciona en nuestro corazón.
    Lugar donde la emoción y el pensamiento se integran y la ternura es parte constitutiva de la actitud, cuando elegimos el bien del otro. Un bien que al darlo nos transforma a nosotros, casi sin darnos cuenta y el ámbito en el que estamos integrados.

  4. Inés
    febrero 19th, 2014 a las 8:56

    Los tiempos de cada uno, las distintas medidas y gradualidad en que se producen tiene relación con la heterogeneidad, característica de cada uno y cada cual. La calidad en el respeto a ésta diferencia, en la relación que se establece, indica la comunicación auténtica, verbalizada o no, ser bien recíproco, que nos permite dejar atrás los lastres de estafas en las cuales fuimos víctimas y depredadores, por que se transformaron en savia que ayuda a crecer en la dignidad que nos realiza.
    Una experiencia muy personal que se produce cuando tuvimos el coraje de romper la cáscara de nuestro ego, buscando el bien del otro con el cual me relaciono, en las relaciones interpersonales, en el ámbito afectivo, laboral, social, político y hasta en el anonimato de nuestra vida pública transitando las mismas veredas y calles…. solamente podemos producir los cambios en nosotros y con educarnos al amor, lo conquistamos, transmitimos con nuestra vida y luego si es necesario ayudar a que otros lo puedan considerar para ser felices.
    Es lo que comprendí
    saludos

  5. Luz Yolanda
    febrero 19th, 2014 a las 9:42

    Excelente!!!!
    Como siempre muy útiles y reflexivos.
    Mil gracias Merlina.
    Saludos,
    Luz Yolanda

  6. Robert
    febrero 19th, 2014 a las 11:49

    Ay Merlina….!
    Esto no lo habre escrito yo ?
    Un abrazo

  7. María
    febrero 20th, 2014 a las 8:42

    Gracias, gracias, gracias Merlina. Tus mensajes siempre llegan en momentos oportunos…El tema de hoy me ocurre aún…Lo manejo practicando reiki y Ho-ponopono. Si antes , y desde muy niña , me afloraba la bronca …o culpaba a lo que estaba fuera de mí por lo que solía pasarme, ahora acepto lo infinito y poderoso que es el Universo”DIOS” y cómo!!! las energías buenas nos llegan, si la invocamos…Nos llenamos de luz para bucear en nuestro interior y borrar la emociones negativas y pautas erróneas…Creo que me entendés. ABRAZO lleno de amor

  8. Elena
    febrero 25th, 2014 a las 9:24

    Muy oportuna! ya que parecerìa que el mal trato entre las personas, se hace moneda corriente, es lamentable porque lo de “trata a los demàs como te gustarìa que te trataran a tì”, siempre vuelve…y còmo vuelve precisamente….!
    Saluditos. Marìa Elena

  9. Pamela Vega Cutipa
    julio 11th, 2017 a las 20:48

    Busca el amor de Dios, el te llenara de amor y prosperidad, bendiciones a todas, no hay otro amor mas grande que el de él.

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