Se te presenta algo que no se te había ocurrido con anterioridad. Aparece una persona que no cuadra dentro de lo que tú esperabas hallar, porque es bien diferente a lo conocido, o por su entorno personal o laboral. O que incluso te propone una clase de relación que hasta ese momento te parecía que no era para ti. Sin embargo, por alguna misteriosa razón, la persona en cuestión te atrae muchísimo, y te quedas pensando en si dar el paso hacia lo desconocido o seguir buscando lo que crees que es para ti…
¡Esto es muy bueno! Suele indicar el inicio de un vínculo que sí tiene posibilidades de prosperar…
Quienes no tienen una relación estable (o satisfactoria) por lo general piensan en lograr una pareja con determinadas características, y descartan posibilidades que perciben como muy opuestas a lo que creen que desean. Buscan un compañero o una compañera de vida dentro de los requisitos ya conocidos y transitados, y no resulta fácil salir de estos carriles, aunque no hayan tenido éxito en ninguna experiencia del pasado. Si la concreción de una relación estable mediante estos patrones de búsqueda o de acercamiento no te dio el resultado positivo anhelado hasta ahora, ¿no será tiempo de cambiar y probar otra cosa?

Hallaste casualmente a alguien que puede llegar a hacer que tus teorías dejen de funcionar. Ya sea porque este individuo, debido a su forma de ser o de pensar, se aparta de la clase de parejas que has tenido hasta ahora, o porque te propone un vínculo muy diferente al que te has esforzado por crear durante tanto tiempo. Con o sin rótulo de noviazgo, relación, amistad o lo que fuera, tienes frente a ti la posibilidad de que entablar una comunicación distinta, con nuevas reglas y nuevos aprendizajes, sea un hecho.
Aceptar y valorar en otro un rasgo ajeno que a nivel consciente nos resulta poco familiar nos permite expandir nuestra mente y nuestra persona, y de este modo acceder a terrenos que aún no hemos explorado. Quizá este cambio en la manera de iniciar una conexión emocional y romántica con otro ser implique una modificación en tu manera de relacionarte, un crecimiento personal, y al conocer áreas de tu personalidad que no estaban a la luz, te des cuenta de que acabas de incorporar elementos esenciales para la concreción de tu anhelo de un vínculo sólido.
Solemos buscar parejas con cualidades de nosotros mismos que nos hemos negado o no hemos podido desarrollar. Es factible que ya no precises a otra gente para que te conecten con ciertos aspectos de tu personalidad. Asimismo, es bien probable que el patrón de pareja que tuviste en el pasado haya cumplido su ciclo, y que por fin haya llegado la hora de aventurarse a una relación más prometedora, con características diferentes a los intentos anteriores, que en definitiva resultaron fallidos ya que no obtuviste el beneficio final que buscabas.
Entregarse de lleno a un vínculo que trae aparejadas variables o condiciones desconocidass parece conllevar un riesgo especial. En realidad, a las claras, se corre el mismo riesgo que al comienzo de toda comunicación amorosa, desconocemos si lo que iniciamos va a funcionar de la manera deseada, si nos enamoraremos, si habrá afinidad, si la otra parte corresponderá a nuestros sentimientos o no.
En el momento que te des cuenta que ya has dejado tus miedos atrás, tendrás la gran oportunidad de hallar una felicidad desconocida en tu vida.