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Mal día

Artículo publicado por Merlina Meiler

Mal día

El sábado pasado tuve un asado en la casa de un amigo, Carlos, que está muy dichoso con su novia Carolina (yo los presenté hace un tiempo).

Todo está muy bien ahora, pero en el transcurso de la segunda cita, ¡cayó una bomba! Parecía que, después de ese episodio, no se iban a volver a ver nunca más.

Es que hubo un malentendido y él decidió no llamarla más. Gracias a mi intervención (sí, ¡celestina y metiche además!), logré que él viera las cosas desde otra perspectiva y se diera una última oportunidad de conocerla, la que afortunadamente resultó exitosa.

Es que todos podemos tener un mal día, y esto también sucede en las primeras citas.

En este caso, podríamos decir que fue una “mala noche”. Es que Carolina entendió que Carlos hacía una insinuación sexual y reaccionó decididamente mal. Lo más insólito fue que él no tenía ni siquiera la intención de tener intimidad en esa cita, así que no le dijo nada sobre ese tema (parece que la música estaba demasiado alta en el lugar). A él le dolieron las palabras que Carolina pronunció y no estaba al tanto de qué las había provocado – simplemente, pensó que se trataba de una “histérica” y resolvió que lo mejor era dar vuelta la hoja y no contactarla nuevamente .

ERRORES SALVABLES

Quizá el comportamiento de Carolina estaba basado en miedos internos de volver a confiar en alguien. En un boicot o en imágenes ¿similares? de una relación fracasada que preferiría borrar.

Muchas veces, los deseos se ven opacados por reacciones de las que, posteriormente, nos arrepentimos o consideramos desmedidas – pero el daño ya está hecho.

No se e ocurriría pedirte que entres en elucubraciones para saber qué hay detrás de los dichos de alguien a quien recién conoces, pero sí, ponte en sus zapatos un momento y, con honestidad, imagina si tú podrías haber sido el protagonista de una conducta (o de un enredo) similar.

Es bastante probable que recuerdes días poco felices en los que hiciste o dijiste cosas que hubieras preferido evitar o que, por el contrario, no estuviste todo lo brillante que hubieras querido para causar una buena impresión en quien estaba frente a ti.

Que tal vez llegaste exageradamente tarde, pero hubieras deseado ser puntual.

O no prestaste atención a algo que importante para el otro. O estabas tan a la defensiva que se produjeron roces o malos entendidos.

Pues bien, lo mismo, exactamente, les sucede a los demás.

Por eso, quiero proponerte que, en caso de una primera o segunda cita con algún traspié inesperado, si la persona te cae bien, te atrae o te intriga, le des una nueva posibilidad.

La verdad es que no es muy fácil conocer a alguien que nos resulte interesante o nos agrade.

Y con solo una nueva oportunidad, tal vez tu historia tenga un final feliz, como el de Carlos y Carolina.

Lectura relacionada: 10 cosas que conviene evitar en la primera cita





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3 comentarios en “Mal día”

  1. Tito
    febrero 1st, 2016 a las 14:03

    Siempre se les dá y Nos Damos otra oportunidad, sobre todo si el trato, ha sido a traves de un medio como este u otro parecido.
    Uno se arma de una idea de como puede ser la otra persona, pero en lo que respecta a mi, suele ser un tanto distinta, no mucho, pero de la palabra escrita al frente a frente, hay un gran trecho.
    Actitudes, gestos, ademanes palabras o frases inconclusas.. bueno, hay de todo. Uno quiere en ese mom, el del encuentro, decirse todo. Ahi está tamb si lo dejan hablar a uno, si lo escuchan o si les importa algo de lo que uno dijo..!!!???
    En fin, la cosa es mutua, pero en definitiva si lo importante es lo del otro nomas, ahhh… se arrancó mal, y no se si hay 2das oportunidades.
    Saludos Merlina

  2. Inés
    febrero 3rd, 2016 a las 10:43

    La experiencia de la unidad desde la dimensión espiritual encarnada en la vida cotidiana, a la cuál adherí desde niña, hoy, es la estructura en la cuál enraicé mi vida.
    Una propuesta ecuménica que responde a la necesidad de sentido existencial que existe en mi corazón…..y en la edad adulta, pude descartar todas las categorías de pensamiento fragmentarios y maniqueos que también fueron parte de mi modo de pensar, ya que nací en ésta cultura.
    Para asumir paso a paso e integralmente un nuevo modo de vivir, en el cuál cuestiones que antes ocupaban mucho en mi vida, hoy,no existen..o son resabios que aprendí a observar hasta que desaparezcan
    Es cierto que desde éste lugar que habito, no es fácil encontrar a alguien que te agrade…… lo bueno es que una siente que su vida tiene sentido por sí misma, especialmente a las que fuimos dependientes afectivas por baja autoestima.
    Seguro que la afectividad de mi corazón necesitó volver a sentirse completa como mujer para vivir bien y en lo paradojal del desencuentro con el hombre que me interesó, me encontré en aquella que soy .
    Suerte y gracias.

  3. carlos de avellaneda
    febrero 10th, 2016 a las 21:20

    para ines muy bonito tu deducion y siempre ons tenemos que dar una oportunidad ,todos nos lo meresemos carlos de avellaneda

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