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La vida sexual sin pareja, ¿puede ser plena y llena de satisfacciones?

Artículo publicado por Merlina Meiler

Se trata una decisión completamente personal.

Hay quienes sí o sí necesitan a otra persona para dejarse llevar y disfrutar a pleno –o incluso que haya un compromiso que los una− mientras que otros no temen explorar distintas opciones sin una pareja estable.

Este es parte de un artículo publicado en el diario Clarín.

Todos somos seres sexuales; nacemos y morimos así. Por eso, la vida sexual no tiene límites, es la que cada uno puede y quiere tener. Estar solos no es un impedimento para disfrutar y menos para gozar de una vida sexual plena. “La vida sexual, cuando no se está en pareja, es muy variada. Lo más común es tener un amigo/a con beneficios pero también parejas sexuales simultáneas o salir un tiempo con una persona y después con otra, hasta encontrar a la adecuada y establecer una relación de mayor compromiso”, explica Mónica Cruppi, psicoanalista de APA.

Hay también otras formas de mantener una vida sexual activa y salir del mito de que la soltería es igual a no tener relaciones sexuales nunca. “Si la soledad es elegida, el deseo sexual se mantiene y cada uno puede elegir la forma de disfrutarlo. Hay quienes eligen la autoestimulación y los juguetes eróticos o los encuentros esporádicos. Es un mito que para satisfacerse sexualmente hay que estar en pareja”, agrega Diana Resnicoff, sexóloga y una de las directoras del Curso de Posgrado de Sexología Clínica de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana.

Los amigos con beneficios perduran en el tiempo. Son aquellos que permiten la interrupción si se inicia otra relación y a los que se puede volver por sexo esporádico si esta nueva relación no funcionó. También es válido no tener relaciones sexuales hasta encontrar a la persona indicada.

Ahora, tampoco es cuestión de ponerse en situaciones de riesgo. Muchas veces los jóvenes temen el rechazo de sus pares y “terminan pagando con su cuerpo una cena o una invitación a tomar algo, en vez de darse el tiempo necesario y deseado para tener relaciones sexuales”, cuenta Resnicoff. Aunque es, también, la franja de edad que se atreve a probar más. “Los jóvenes están en la búsqueda de definiciones internas y entonces prueban. El modelo tradicional fracasó y eso se sabe, por lo que están buscando su propio modelo”, sigue.

EDADES

Para aquellos que están más cerca de los 40 años, la situación es distinta. “Se conectan más con su cuerpo y se sienten más libres –dice Resnicoff–, por lo que están más seguros de qué les gusta y qué no. A los hombres les cuesta mucho estar solteros y son los que salen rápido a conquistar mujeres; y muchas mujeres no quieren saber nada de hombres y se autoestimulan con juguetes eróticos y lo disfrutan también”.

Por un lado, hay que aprender a explorar el cuerpo y dejarse llevar por nuevas sensaciones que den placer; y por otro, aprender el arte de la seducción, que incluye desde movimientos corporales hasta el tono de voz, la inteligencia y las palabras. “Hoy los singles son cada vez más. Las personas que se encuentran transitoriamente solas son un signo del nuevo milenio. Algunas lo disfrutan y otros la padecen”, describe Cruppi, para quién cada persona es única y vive, ejerce y desarrolla su sexualidad de la manera que puede de acuerdo a su capacidad, disposición, tendencia e impronta erótica.

Lo importante es “darse el permiso para disfrutar en soledad y entender que se puede disfrutar del cuerpo más allá de la vida sexual, ya sea paseando, leyendo o con actividades que nos hagan bien. Si uno puede disfrutar en soledad, también puede estar bien con los otros”, suma Resnicoff.

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