Si estás en soledad y en la búsqueda de una pareja, al conocer a alguien que parecería ser afín (o que, decididamente, te atrae), es común intentar rotular la relación desde un principio (amigo, novio, pareja, amante, “touch and go”, etc.) pero esto, ¿es contraproducente?
Hace tiempo que deseas encontrar a tu par, ese ser con quien compartir alegrías y tristezas, fines de semana, fiestas familiares y la vida misma.
Has tenido intentos fallidos y ya no tienes ganas de volver a empezar, depositar nuevamente tu confianza y exponerte a que, quizás, vuelvan a herirte.
O volviste a encontrarte con un ex y te has dado cuenta de que “donde hubo fuego, cenizas quedan” y quieres saber si esta vez resultará.
O incluso, ha aparecido alguien que llamó tu atención y no buscas nada estable.
Sea cual fuera la situación, comienzas a verte con ese ser y resulta inevitable el paso siguiente: definir la relación. Y acá es donde se cometen gran cantidad de errores que podrían evitarse.
Porque si solo aceptas a la persona para divertirte o para pasar el rato y así lo proclamas (“es una historia pasajera”), estarás cercenando la posibilidad de que se transforme en otra cosa, con el tiempo.
Por el contrario, si al iniciar una comunicación amorosa o sexual con alguien, de inmediato lo rotulas como “novio/a” o “pareja”, harás todo lo posible para que se transforme en eso que anhelas y es probable que pases por alto o dejes de lado aspectos importantes de su personalidad, que no te convencen demasiado. Además, puedes llegar a empezar a ampliar tu grado de tolerancia a niveles poco saludables, en pos de que se concrete el noviazgo o de que el vínculo alcance estabilidad (y esto conlleva muchas más decepciones, a posteriori).
El miedo a habernos equivocado (“¿se lo presentaste a tu familia a las pocas semanas y ahora, ya pasó a la historia?” “¿otra vez te dejaron”?) suele ser una presión extra para no saber cómo salir del enredo o para que la desilusión, esta vez, sea más profunda.
¿Cuál es la propuesta? La dividiría en tres:
DEJAR FLUIR
NO FORZAR NI PRESIONAR
NO DEFINIR
- La próxima vez que comiences a verte con una persona, permite que haya un ida y vuelta fluido entre ustedes dos. Si todo va bien, la relación por sí sola irá tomando color y llegará a buen puerto. Y si este no es el caso, mejor intuirlo cuanto antes y seguir nuestro camino.
- No fuerces la situación, es mejor darse cuenta si el otro quiere estar con nosotros y se va enamorando con el tiempo que presionar y luego quedarnos enojados, principalmente, con nosotros mismos. Querer enganchar a alguien contra su voluntad o cuando no es su momento, indefectiblemente, nos dejará un sabor amargo –y en soledad, nuevamente.
- Trata de no definir lo que está sucediendo, hasta que el tiempo y la sucesión de hechos vayan señalando hacia dónde se dirigen. Puedes tener mucha necesidad de estar acompañado o de vivir enamorado, pero tal vez la próxima persona que se te acerque o que te guste no sea la indicada. O tal vez, a quien consideras “alguien buena onda para verse cada tanto” termina conquistando tu corazón.
¡Déjate sorprender!
¿Sueles necesitar definir las relaciones?
Lectura Relacionada: Sin pareja
