23

Oct

Pequeños detalles, grandes logros

Artículo publicado por Merlina Meiler

Pequeñas cosas

¿Hace cuánto que no sorprendes a tu pareja con algún pequeño detalle?

Uno de los mayores enemigos de los vínculos sentimentales es la rutina.

Cuando todo está igual, nos situamos en una meseta y podemos llegar a aburrirnos o a descorazonarnos.

A las claras, esto atenta no solo contra el bienestar de los dos, sino también el de los demás seres involucrados (hijos).

Una manera fácil y sencilla de romper la rutina es tener un pequeño detalle hacia tu pareja (independientemente de que seas hombre o mujer: ¡los dos tienen la responsabilidad de regar el vínculo para que vuelva a florecer!

La sorpresa despabila, estimula, acaricia el alma y el corazón…

¡Funciona siempre y da buenos resultados!

¡Hace que los dos cambien de ánimo, para mejor! Tú al planificarla y elegirla y tu pareja, al recibirla.

¡Da la idea al otro de retribuirla! de una manera similar o de otra que ni se te hubiera ocurrido imaginar…

¡Suele revivir la pasión!

Renovarse, aunque sea mínimamente, implica novedad, descubrimiento, una pizca de aventura…

¡Ten un detalle con tu pareja hoy mismo!

Puede ser algo que compres o que realices con tus propias manos, un mensaje de texto divertido o sensual, una carta de amor, palabras que no pronuncias hace tiempo, una flor recogida en un parque, un plato que nunca hayas preparado para la cena o lo que te venga a la mente al leer estas líneas.

¡Lo que esté a tu alcance servirá y será muy útil!

¿Qué pequeño detalle puedes tener con la persona que amas hoy mismo?

Lectura relacionada: Jugando a los novios





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2 comentarios en “Pequeños detalles, grandes logros”

  1. Alberto
    octubre 25th, 2014 a las 7:26

    Son necesarios siempre en una relacion

  2. Elsa
    octubre 25th, 2014 a las 8:03

    Merlina,me preocupan las mujeres abejas reinas, se dedican más a los hijos ( mayores) y a su marido nada, creo qué cuando son pequeños, nos debemos repartir, pero luego disfruten de sus parejas, ya se fueron y siguen firmes en el papel de madres perfectas, pobres maridos, los compadezco.

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