Un punto importantísimo a tener en cuenta en la vida de una pareja es el mantener los espacios individuales.
Casarse o iniciar una vida de relación no significa tener que renunciar a todas (o a gran parte) de las actividades que veníamos desarrollando por nuestra cuenta. Trabajo, amistades, familia y pasatiempos o costumbres no tienen por qué verse modificadas drásticamente o cortadas de raíz en estas circunstancias. Esto generará un resentimiento y una incomodidad que, tarde o temprano, infligirán un gran peso en la relación. Lo positivo es realizar los cambios que creamos oportunos, sin sentir que relegamos áreas vitales de nuestra personalidad por hacerlo.
Asimismo, intentar que la otra persona deje de hacer cosas que le gustan o a las que debe dedicarse tampoco acarreará buenos resultados. Creer que el otro cambiará a nuestro antojo o sólo realizará las actividades que según nuestro propio punto de vista se vean positivas es, simplemente, una falta de respeto a los deseos y a la individualidad del ser que nos acompaña.
Si elegimos a esa persona, es por un sinnúmero de virtudes y de bondades, y al aceptarla estamos dando la bienvenida a la totalidad de ese ser, no a ciertas partes solamente. Si alguien tiene un hobby, practica un deporte, se junta con sus amistades a cenar habitualmente o tiene hijos de relaciones anteriores, es bien lógico que siga prestándoles atención, al igual que nosotros con lo que hemos venido haciendo hasta ahora.
Si somos inseguros, tenemos celos incontrolables o un deseo de invasión desmedido, pues es necesario buscar ayuda profesional para resolver estos temas intrapersonales, antes de que afecten (tal vez irreversiblemente) a la pareja que estamos construyendo.
Claro que es hermoso crear espacios y momentos nuevos para los dos, círculos de amistades que se amplían, situaciones compartidas. Pero seguir reconociéndonos, no desaparecer en un vínculo ni pretender que el otro desaparezca es muy, pero muy bueno.
¿Te das tu espacio y se lo das a tu pareja?
LECTURA RELACIONADA: TU PROPIO LUGAR