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Oct

Discordancia sexual: Cuando el deseo no es de los dos

Artículo publicado por Merlina Meiler

¿Qué pasa cuando uno quiere tener intimidad y el otro no?

¿Te pasó que quisiste tener relaciones y tu pareja no? Esta fue la pregunta disparadora de una encuesta diseñada por la Universidad Abierta Interamericana (UAI) sobre dese sexual desincronizado (SDD, por sus siglas en inglés).

Esta es parte de una nota firmada por Soledad Vallejos para La Nación.

Según los expertos, esa conducta es un motivo de consulta cada vez más frecuente. El tema suele provocar malestar en la pareja y puede llegar a desembocar en malentendidos y falsas interpretaciones. Sobre todo del estilo “no le atraigo como antes”, “quizá piense en otra persona” o “ya no le gusto”.

A esa pregunta de la encuesta, cinco de cada diez entrevistados (todos en pareja) respondieron Sí. Y la misma proporción aceptó luego que “de vez en cuando” tiene relaciones sexuales aun sin tener deseos en ese momento.

Para Adrián Helien, psiquiatra y sexólogo del Hospital Durand, hay que comenzar por reconocer que “así como tenemos distintos gustos, inclinaciones y necesidades, nuestros mapas del deseo también son diferentes y pretender coincidir siempre es un idilio que nos lleva directo a la desilusión.

Las circunstancias de mayor peso son las de la cotidianidad, ya que el trabajo, la familia, las cuestiones de la casa y la crianza de los niños, si los hay, ocupan un enorme tiempo y energía. Si la pareja no administra bien estas actividades, la sexualidad queda relegada al último puesto. y así como la regla general dice que el sexo trae más sexo, creo que aplicada al sentido contrario es aún más contundente: cuanto menos sexo tengas, menos sexo vas a tener”.

Según la encuesta de la UAI, la circunstancia ajena a la relación que más afecta en el deseo sexual es el cansancio (41,1 %). en segundo lugar, con el 21,8 %, quedaron el estrés y los problemas laborales, seguidos por la rutina (41,1 %), las demandas de los hijos (12,4 %), la falta de atracción sexual (5,5 %) y la baja autoestima (5,2 %).

Evitar la discordancia

La psicóloga, sexóloga y coach sexual Celia Laniado aconseja, ante todo, la conversación franca y abierta, ya que muchas veces el solo hecho de plantearlo mejora el panorama. “Hay que acostumbrarse a hablar de sexo con naturalidad, indagar sobre lo que le gusta a nuestra pareja. Atreverse a preguntar y abrir el diálogo también abre las posibilidades de mejorar los encuentros y de evitar la discordancia. Hay que estar alerta a que la discrepancia no se instale. Alguno de los dos tiene que dar el primer paso”.

Y agrega: “Hay una creencia milenaria de que el sexo siempre es espontáneo y natural, y no es siempre así. La idea de programar un encuentro sexual, acordado entre ambos, suele resultar muy placentero y además permite la posibilidad de innovar. Darse permiso para disfrutar alienta el acercamiento en la pareja y aleja la discordancia”.

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