En cierto momento de nuestra vida nos encontramos en esta encrucijada. Sospechamos algo. Nuestra intuición nos dice que un hecho no es tal cual suponemos. O nos vienen con un cuento sobre tal o cual persona que nos hace dudar. Llegado este punto, ¿quieres enfrentar las cosas tal cual son? ¿O es mejor hacer oídos sordos, dejar las cosas como están y seguir adelante, sin cambios aparentes en nuestras actividades y en nuestra rutina diaria?
Parece que si uno desconociera lo que realmente está sucediendo, le quitamos validez, o mejor aún, ¡directamente no existe! Por ejemplo, hay gente que prefiere no hacerse estudios médicos para no saber si sufre de alguna dolencia, o elige no indagar y así no descubrir si su pareja le es fiel o no.
Según mi punto de vista, mirar hacia otro lado es postergar el hallar una solución a un conflicto.
Es albergar dudas innecesarias, un sabor amargo y hasta resentimientos por hechos que pueden no ser reales (¡vaya pérdida de tiempo y de energía!).
Es subestimarnos al imaginar que no podemos lidiar con lo que la vida nos presenta.
Es desperdiciar la oportunidad de demostrar todas nuestras capacidades y nuestra evolución personal, para hallar caminos hacia la resolución de los problemas.
Es perder la posibilidad de aprender sobre la vida, sobre las personas y sobre nosotros mismos.
¿Prefieres saber la verdad o ignorarla?