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Sep

Refugiados

Artículo publicado por Merlina Meiler

florMe duele lo que está sucediendo.

Vivir en el otro extremo del planeta no me hace ajena a esos hechos.

Hay muchísimas personas que están pasando por un padecimiento muy profundo ya que se han visto obligadas a abandonar el lugar en que vivían, con miras a algún destino incierto.

Debe ser horrible estar a la deriva, recorriendo ciudades y campos, sin que nadie te quiera o te acepte.

Cada vez que veo imágenes o leo los relatos de esos seres sufrientes, siento que todo lo que sucede a mi alrededor se detiene y se silencia: solo están ese padre desesperado, esa madre obnubilada, esos niños sin futuro, esa gente que perdió su vida por alcanzar una meta que, actualmente, parece casi imposible de realizar.

Y me estoy refiriendo al derecho más básico del que deberían gozar todas las personas del planeta: el derecho a vivir dignamente.

Muchos de nosotros somos hijos de inmigrantes y tenemos abuelos o bisabuelos que debieron irse por cuadros de guerra o de hambruna, y tuvieron la enorme suerte de poder empezar otra vida, lejos de sus países de origen, pero con todas las posibilidades y el apoyo necesario por delante, tanto para ellos mismos como para sus familias.

No sé cuál es la solución para este conflicto complejo, pero siempre sostengo que algo se puede hacer en cada contexto, y este no tiene por qué ser una excepción. Sentir que uno se queda con los brazos cruzados es una sensación poco feliz.

En este caso, lo que yo pido que se abran las mentes y los corazones de quienes pueden hacer algo para aliviar tanto dolor y tanta angustia. Y no apelo solamente a quienes tienen las riendas para tomar decisiones que incidan en grandes masas; hay algunos que pueden llegar a tener la posibilidad de realizar pequeños actos, aunque en estas condiciones, nada de lo que se lleve a cabo es poco, ya que se trata de la vida de personas; además, sabemos que una serie de “pequeñeces” es lo que va conformando algo grande y que abarca cada vez más.

Así que cuando pienso en los refugiados, elevo otra vez mi pedido para que se despierten mentes y corazones. Es que creo fervientemente que el poder del pensamiento (y para los creyentes, de la oración) tiene tanta fuerza que puede dar lugar a un cambio para bien.

Que así sea.

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3 comentarios en “Refugiados”

  1. Flor de María
    septiembre 5th, 2015 a las 5:34

    Buen día mi estimada Merlina.
    BUSCAR DÓNDE QUEDARSE A VIVIR ES UN DERECHO DEL HOMBRE , Y MÁS CUANDO SE ES PERSEGUIDO POR ALGUNA RAZÓN YA SEA POLÍTICA , RELIGIOSA..ETC.
    Muchas veces EL ESTADO se ve en la necesidad de dárselo para mantener la calidad de vida . Tienes razón en lo que dices » Algo se tiene que hacer » por esas personas …
    Dios las guíe en su caminar y se haga su voluntad.
    Un abrazo… me quedo pensando .
    Buen día

  2. Ma. Elena
    septiembre 27th, 2015 a las 19:18

    Contigo Merlina, me sumo con el pensamiento y el corazón a orar por un cambio del estado injusto de cosas, puede ser una pequeñez que logre a integrar algo tan grande que mueva a un cambio necesario.
    Es totalmente cierto que no estar ahí o no ser quien sufre en carne propia lo que las personas de estos países viven, no te libera de una gran tristeza e inconformidad interna.
    Un abrazo!

  3. Gloria Cuevas Arias
    octubre 30th, 2015 a las 10:47

    Merlina querida, estoy contigo,la impotencia que siento,cuando veo a esas familias, caminado sin un destino,es muy grande. Pedire Oracion por todos ellos,y lo estoy haciendo, desde que comenzo esta realidad tan atroz. ¿Como ayudarlos,ademas de rezar Merlina ?
    Que Reine Tu Divino Espiritu,mi Amado DIOS. Amen.

    Un abrazo grande Merlina,lleno de La LUZ de DIOS .

    Que Asi Sea.
    Gloria

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