En el diario Clarín del domingo pasado (20 de enero de 2008), se publicó un artículo acerca de un nuevo proyecto de ley sobre violencia familiar:
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2008/01/20/z-03415.htm
Este proyecto se llama: “Ley de Violencia en el núcleo familiar”.
El Diccionario de la Real Academia Española explica que “violentar” es “aplicar medios sobre personas o cosas para vencer su resistencia”. La ONU define la violencia contra la mujer como: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o en la vida privada”. (Consejo Económico y Social, ONU, 1992)
De más está decir que la violencia familiar es un delito que no está debidamente tipificado en Argentina (ni en muchos países latinoamericanos). Los que cometen este delito aberrante (en su gran mayoría, hombres) caminan libremente por las calles, vuelven a cometer sus actos una y otra vez, ya sea contra la misma víctima o con otras.
Un dato positivo es que en estos últimos años aumentaron los lugares donde las víctimas pueden hacer sus denuncias, y, cada vez más, les prestan la debida atención que merecen. Pero esto no alcanza.
Lo interesante de esta ley es que castigaría no solo al maltrato físico, sino también al psicológico. Este tipo de maltrato implica menoscabar la integridad psicológica de una persona. Deja huellas severas, que lleva años modificar.Hoy en día sólo se castiga a quien agrede físicamente al otro (violación, lesiones leves o graves, homicidio).
El artículo del diario explica que, luego de una denuncia por violencia familiar, “el proyecto oficial contempla que los jueces civiles envíen a sus pares del fuero penal una copia de la causa para que se aplique una sanción contra el acusado.” Otro cambio para resaltar y apoyar.
Más allá de que quien tenga reacciones violentas precise tratamiento psicológico, estas personas deben estar recluidas, para que no puedan volver a cometer sus perversiones. Creo que las leyes deberían ser bastante más severas en este tipo de casos. Desde aquí, mis votos para que este proyecto no quede dormido en un despacho y se sancione este mismo año.