29

ago

Lo mejor para mí

Artículo publicado por Merlina Meiler

Lo mejor para mí

Una de las elecciones más tediosas, desde siempre, ha sido elegir entre lo que me gusta o deseo en ese momento y lo que es mejor para mí.

Aunque últimamente, esto ha cambiado…

Es muy habitual estar en la disyuntiva ante algo que deseamos y que sabemos que no nos beneficiará, o peor aún, puede llegar a ser nocivo para uno.

De hecho, la mayoría de las personas suele optar por lo que quiere, y cuanto antes.

¿O tienes siempre en cuenta cómo te sentirás o qué sucederá antes de elegir?

Con una mano en el corazón, dime qué haces en estas situaciones:

Si te duele la panza, ¿comes de acuerdo con este estado o sigues con la comida chatarra, los fritos y los picantes?

Si tienes un resfrío, ¿llevas una bufanda y abrigo extra o piensas en lo tedioso que es cargar con ellos durante todo el día y sales de tu casa sin aquello que a las claras precisas?

Si ha vuelto esa tos insoportable, ¿piensas seriamente en dejar de fumar o solo disminuyes la cantidad de cigarrillos diarios hasta que supones que tus pulmones están listos nuevamente para recibir ese humo perjudicial?

Si tu consumo de alcohol ha aumentado notoriamente, ¿esperas tener un problema para reducirlo o sigues en lo que consideras “de fiesta”?

Nos resulta relativamente sencillo ponerles límites a los niños y prohibirles aquello que consideramos que no será bueno para ellos. Entonces, ¿por qué nos comportamos con los más chicos como adultos, pero cuando se trata de nosotros mismos, parecemos niños caprichosos o poco juiciosos?

Hace poco “me cayó la ficha” sobre este tema y por eso, digo que esto ha cambiado (o por lo menos, doy lo mejor de mí para que así sea).

Intento tomar decisiones para mí como una persona adulta, y además, busco la manera de tratarme del mejor modo posible. Y eso incluye ver un poquito más allá del aquí y ahora.

Es que si realmente quiero gratificarme con un chocolate o con un helado y no es un buen día para eso, en realidad mimarme no es comerlo (y tomar después una pastilla para que el daño sea menor), sino entender que ya llegará un mejor momento para ellos, que no es este. Y lo dejo pasar.

Entendí que mi bienestar general está antes que cualquier gratificación momentánea. Y para esto, hay que darse cuenta de cuándo poner un freno y cuándo no hace falta hacerlo.

Hacer elecciones desde un lugar maduro, cuidándonos y respetándonos, es la mejor opción.

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