A finales del mes de diciembre, solemos hacer un balance de lo que sucedió durante el año.
Los logros alcanzados nos siguen llenando de felicidad y resaltan que cuando realmente deseamos algo y nos enfocamos en conseguirlo, lo logramos.
Hay planes que seguiremos intentando alcanzar el próximo año. Y otros que no salieron como queríamos, pero que hicieron que desarrolláramos aspectos de nuestra personalidad, algunos de los cuales habían estado latentes hasta ese momento.
Asimismo, recordamos, por un lado, a la gente que ya no está con nosotros y que tuvimos la dicha de tener cerca y disfrutar durante un tiempo. Por el otro lado, están las personas que nos rodean siempre, y a quienes desearemos, de corazón, lo mejor para el año venidero: ellos son nuestros pilares, quienes nos sostienen y alientan durante el año, dándonos la mano cuando la precisamos, compartiendo nuestras tristezas y nuestras alegrías.
Personalmente, me gusta pensar que todo inicio es bienvenido: representa una nueva oportunidad para tomar decisiones y rectificar rumbos para acercarnos a lo que tanto anhelamos.
Quiero desearles a todos ustedes un 2008 lleno de amor, salud, felicidad y metas para concretar.
¡Que el 2008 sea un año de plenitud emocional!
Con cariño,
Merlina Meiler