Hace pocas horas, el 24 de febrero, una entrenadora de orcas murió porque uno de los animales de los que ella estaba a cargo la atacó en el parque Sea World de Orlando, EE.UU.
(Acá hay una nota periodística al respecto). Las orcas, mal llamadas “ballenas asesinas”, son animales carnívoros que comen a otros para su sustento, y viven en clanes en el océano.
Entiendo y comparto lo que es el amor a los animales y lo hermoso que resulta pasar tiempo con ellos, que nos reconozcan y nos den muestras de su afecto. Pero hay dos puntos que me gustaría recalcar:
Uno es que considero que no debemos olvidar que una cosa son los animales domésticos, que pueden acostumbrarse a vivir cerca de los seres humanos e incluso con nosotros en nuestros hogares, y algo totalmente diferente son los animales salvajes, que precisan un hábitat especial para desarrollarse y tener la clase de vida que, por su especie, están destinados a disfrutar. Hay reservas que tienen esto en cuenta y se les permite a los animales correr, estar libremente con sus crías, y no encerrados en jaulas o en tanques pequeños.
El otro punto es que me parece importante destacar que no se debería entrenar a animales a hacer trucos ni ninguna cosa a las que no están acostumbrados (en muchos casos, los procesos de adiestramiento son muy duros), que no tienen que ver con su esencia, ya que en algún momento se pueden rebelar o intentar “jugar” o expresarse de maneras peligrosas para el ser humano (como parecería que sucedió en este caso). Nunca se puede domesticar por completo a un animal salvaje, y no entiendo tampoco la razón para intentar hacerlo. Vivir y dejar vivir…
¿Estás de acuerdo con tratar de adiestrar animales salvajes?
LECTURA RELACIONADA: Mascotas, para ser más felices