Hace un tiempo una amiga me prestó este libro y me dijo: “Merlina, tienes que leerlo”, a lo que me dediqué aprovechando algo de tiempo libre hacia fin de año. Enseguida me pareció una excelente recomendación.
El libro Conversaciones con Dios (Editorial Debolsillo), escrito por Neale Donald Walsch, describe una serie de charlas que el escritor dice haber tenido con el mismísimo Creador. Más allá de que creas o no que esto realmente sucedió, los conceptos en los que profundiza son dignos de tener en cuenta, para reflexionar. Es uno de los escritos en los que se inspiró Rhonda Byrne para su famosísimo libro: El Secreto. Forma parte de una trilogía. Toca temas tales como la perspectiva de Dios sobre las parejas, la espiritualidad, las relaciones inter e intrapersonales, nuestra relación con Él, entre otros.
Algunas citas interesantes:
“Harás que tu vida despegue cuando, primero, logres pensar en ella con suma claridad. Piensa en lo que quieres ser, hacer y tener. Piensa en ello a menudo. Hasta que lo veas muy claro. Entonces, cuando logres dicha claridad, no pienses en nada más. No imagines otras posibilidades. Disciplina tu mente para que mantenga con firmeza el pensamiento original”.
“Silencia el mundo exterior, de modo que puedas ver el mundo interior. Esta visión interior es lo que buscas, pero no podrás acceder a ella mientras estés tan profundamente preocupado por tu realidad externa. Trata, pues, de mirar adentro lo máximo que puedas”.
“Puedes resolver algunos de tus problemas de salud si resuelves los problemas de tu pensamiento. Efectivamente, puedes curar algunas de las enfermedades que ya has contraído, además de prevenir nuevos e importantes problemas en fase de desarrollo. Y todo esto puedes hacerlo cambiando tu pensamiento”.
“Resulta muy romántico decir que tú no eras nada hasta que llegó esa persona especial, pero no es cierto. Y lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es. Al no querer desengañarte, trata con gran esfuerzo ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o de ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera. Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con quien realmente es. Y en ese momento es cuando dices que, realmente, ha cambiado. Resulta muy romántico decir que ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud”.
¡Que lo disfrutes!