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jun

Historias de éxito: Amores en la familia

Artículo publicado por Merlina Meiler

Pareja cariño

Gabriel era el novio de una tía mía, Catalina. Ellos estudiaban juntos en la universidad, y lo conocí hace 7 años en unas vacaciones en la playa. En ese entonces yo tenía 15 años, él 24. Parecía que ellos se iban a casar porque tenían una relación muy estable y formal hacía tiempo ya. El novio de mi tía me pareció un buen tipo.

En esas vacaciones Gabriel se hizo muy amigo de mis hermanos Juan y Ana. Conoció también al resto de mi familia, quienes se la llevaban perfecto con él. Luego de terminar la universidad, Gabriel se instaló por sus negocios en la ciudad de México, donde yo vivía. Con el transcurso de los años quedó muy apegado a mi familia, yo lo veía en mis vacaciones, nos llevaba a mi mamá y a mí a comer, se veía con mis hermanos, estaba muy integrado como novio de mi tía.

Otro año mi mamá organizó un viaje para irnos a Orlando con más familiares, y yo le pedí trabajo a Gabriel para ahorrar algo de dinero y poder hacer compras en Estados Unidos. Allí tuve la oportunidad de conocerlo mejor, era muy atento con todos, muy detallista, siempre se reía, muy bueno como jefe. Por alguna razón él me ponía incómoda, y al seguir siendo el novio de Catalina, nos tratábamos con frecuencia.

Después de 4 años de relación, mi tía y él terminaron. Luego él empezó a salir con varias niñas, pero no tuvo un noviazgo serio. Yo seguía con mi novio, aunque mi familia me decía, cada vez más, que él no era para mí. Dejé de hacer cosas y perdí oportunidades por estar con este novio. Después de 6 años, sentí que no era para mí, así que terminamos.

Como se dieron las cosas, yo salía bien seguido con mis hermanos y sus amigos, y también me juntaba con Gabriel, que era del grupo. Lo acompañaba a hacer trámites por su negocio, íbamos al cine, a cenar, yo me consideraba una amiga más y suponía que invitaba a muchas otras amigas también. De a poco nos fuimos encariñando (o, por lo menos, yo no podía pensar en otra persona).

Mi gran problema era que Gabriel había sido el novio de mi tía, ni al caso pensar en tener algo con él. Tampoco sabía qué si él tenía más intenciones que una amistad, ni cómo reaccionaría mi familia al enterarse.

TODO CAMBIÓ

Cada martes, como mi hermana se iba a jugar boliche ya que participaba en un torneo, nos juntábamos en la casa de Gabriel a ver películas y a comer palomitas de maíz, a veces solos y otras con más amigos. De repente, un martes que estábamos solos, volteó y me dio un beso. Luego me soltó todo, me dijo que yo le gustaba desde hacía un tiempo. Solo atiné a salir corriendo de su casa, luego de tropezarme con las palomitas de maíz y dejarlas regadas sobre el piso.

Cuando la vi a mi hermana le conté que Gabriel y yo nos habíamos besado, y ella dijo que sabía que eso pasaría. A partir de ahí él comenzó a llamarme a diario, pero yo le pedí que nos tomáramos las cosas muy lentamente, ya que aún no sabía cómo encarar con las novedades al resto de mi familia, ¡ni a mi tía!

Nos seguimos viendo como amigos, bien seguido. Poco a poco, con el correr del tiempo, me fui enamorando de Gabriel. Él es muy detallista, le gusta regalar flores y chocolates, y también sentía su protección y la libertad de salir con mis amigas cuando quería.

Entonces, decidí hablar de frente con Catalina y contarle lo que me estaba pasando. Me pareció que la única manera de aceptar el noviazgo era con su aprobación y estaba dispuesta a conseguirla.

Para mi sorpresa, cuando le conté a mi tía lo que me sucedía, me dijo que ya se había dado cuenta que había un lazo importante entre Gabriel y yo. Que lo de ellos era historia pasada y que él es un ser tan bueno y noble que no podía desearle a alguien mejor a su sobrina.

Desde esa conversación, todo siguió increíble. Las cosas se fueron formalizando más entre nosotros, yo ya estaba súper enamorada de él. Mi familia estaba feliz con Gabriel, él es una persona con muchos valores y principios. Mis hermanos lo aman, al igual que mis padres. Algunas tías y primas que ni al caso hicieron comentarios que no me agradaban, pero a mí no me importa lo que digan. La gente siempre habla.

¿La mejor noticia? Nos casaremos el 9 de septiembre.

Lectura relacionada: Acerca de patrones familiares





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2 comentarios en “Historias de éxito: Amores en la familia”

  1. Jorge
    octubre 6th, 2017 a las 9:40

    Bonita Historia. Me agradó. Gracias Melina Meyer por alegrar mi vida cada día.

  2. Lorena
    octubre 19th, 2017 a las 9:28

    Eso sí fue un cuento de hadas. Saludos Amiga Merlina que pase un día lindo

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