No hace falta que seas una persona más alta, más flaca, más joven, más linda o más inteligente. Tampoco que seas candidato a presidente o una famosa modelo devenida en cantante y primera dama. Ni que te transformes en millonario, en el ejecutivo importante de esa compañía o en la mujer de un deportista. Ni siquiera precisas tener aquel título universitario, esa casa, un auto importado o zapatos de un diseñador con nombre difícil, que apenas puedes pronunciar. Todas las personas tenemos algo diferente, que nos distingue del resto, y es la clave de nuestra felicidad.

Hay algo que te hace especial. Tú ya sabes qué es, porque te lo han mencionado en muchas oportunidades, o porque, intuitivamente, anida dentro de ti desde siempre. Aunque hasta ahora no hayas hecho caso de tu voz interna que te ha dicho, una y otra vez, que a pesar de carecer de cosas que en ciertos momentos puedan parecer importantes, tienes un talento único para destacarte en alguna actividad. Ya sea que la desarrolles dentro o fuera de tu casa, que te paguen o no por hacerlo, que cuentes o no con todo el apoyo que desearías: la llave para alcanzar tus posibilidades máximas está dentro de ti, a tu alcance.
Todos somos diferentes, y contamos con diversos talentos. Si prestas demasiada atención a lo que no tienes, te estarás perdiendo tu verdadero tesoro interno. Y malgastarás tu tiempo. Enfócate en lo que tienes para dar a los demás. Lo que te hace sentir Número Uno. Aquello que será tu aporte al resto, que hace brillar a la gente cuando se te acerca, que te llena de gozo con solo pensar en esa cualidad. O en lo que tanto te gratifica, aunque no incluya necesariamente a otras personas. Es eso en lo que te destacas, porque te nace naturalmente, y es algo elegido por ti. ¿Tienes la voluntad de dedicarle más tiempo, desde hoy? Te aseguro que esto implicaría un cambio instantáneo, para bien…
¿Cuéntame, qué es eso único que tienes, que te hace sentir Número Uno?