Este martes estuve invitada a un programa de radio. El tema a tratar fue: “La felicidad en tiempos de crisis”. Una de las preguntas centrales fue: “¿se puede ser feliz en el medio de todo lo que está pasando?” Mi respuesta inmediata: “¡Obvio!” “¿Y qué es para ti ser feliz?” retrucaron. “Para mí, ser feliz es estar conectado con uno mismo”.
Las tres conductoras (Enriquez, Piccoli y Schmidt) del programa “1.2.3, Todo empieza otra vez” querían saber si hay una fórmula para ser felices. Lo que yo pienso es que cada ser tiene la llave hacia su felicidad. A cada uno le produce satisfacción otra cosa y esto es absolutamente subjetivo.
Según mi perspectiva, en términos generales, la única manera de alcanzar este objetivo es simple, básica y proactiva: ser fiel a uno mismo.
Cuando traicionamos nuestros ideales o nuestras creencias, nos alejamos de la posibilidad de sentirnos plenos y en nuestro propio eje. La gente que nos rodea siempre va a hablar (bien, mal) y a opinar, pero depende de cada uno dejar que esos puntos de vista o recomendaciones nos influyan al punto de perdernos.
Lo mejor en estos casos es reconocer la intención positiva del otro y hacer lo que creemos que está bien. Este es uno de los maravillosos logros de crecer: vamos teniendo la fuerza y la inteligencia para animarnos a tomar nuestras propias decisiones. Nuestros mayores nos han criado con amor y con la mejor de las voluntades, pero cada persona sabe o intuye cuál es el camino hacia el sentirse bien y esto, a veces, puede contraponerse con las expectativas que tienen nuestros padres. Esto no significa falta de amor o de unión familiar, quiere decir que hemos crecido.
Claro que no es posible ser feliz las 24 horas del día, sino que esta sensación es algo que se produce en diversos momentos, si permitimos que llegue hasta nosotros. Para ello, algunos tips:
No dejes que un hecho empañe toda tu vida: si estás solo, por ejemplo, no dejes que tus fines de semana transcurran tristes, saliendo con amigos “porque no tienes pareja”: disfruta cada momento, cada actividad y a la gente que te rodea (familia, amistades) ya que este cambio de energía te pondrá más a tono con lo necesario para que atraigas un buen compañero.
Busca contención en momentos de crisis profunda: si te ha sucedido algún hecho traumático recientemente, es lógico que estés muy sensible y metido hacia adentro, haciendo el duelo. Seas hombre o mujer, contar con una persona en quien apoyarte y con quien desahogarte (sea quien sea) es esencial para sobrellevar la circunstancia: pasar por un proceso así acompañado difiere en un 100% de hacerlo en soledad, aunque el dolor sea el mismo.
Si no tienes trabajo, piensa en cuáles son tus talentos: además de la especialidad que hayas adquirido, todos somos buenos para realizar diversas actividades. Como seres multidimensionales, gozamos de diversas capacidades y si no conseguimos trabajo en nuestra línea de actividad, estamos ante una estupenda oportunidad para dedicarnos a algo que realmente nos agrade. Mucha gente, al irse de vacaciones, sueña con poner un bar en la playa o en dejar la oficina y dedicarse a su pasión, como ser chef o cantar profesionalmente: tal vez este sea el momento indicado para intentarlo.
Deja de quejarte: a todos nos suceden montones de hechos molestos durante el día: se corta la luz o el agua, llegamos tarde al trabajo, tenemos mucho frío o mucho calor, hay cola en el banco, etc. etc. A la pregunta: ¿qué te hace feliz?, muchos contestarían: un día de sol. Pero gran cantidad de esta gente suele intentar tapar el sol con un dedo… Repasa a la noche todo lo bueno que vivenciaste durante tu día, ¡y agradece por ello!
Aplica tu sello distintivo a todo lo que hagas: una cosa es copiar actitudes o conductas ajenas y otra muy distinta es desplegar las propias… ¡el reconocerte en cada paso que des es un camino asegurado hacia momentos felices!
¿Te consideras una persona feliz? ¿Qué de lo que está a tu alcance te ayudaría a conseguirlo?
Lectura relacionada: La base de apoyo
Video relacionado: El poder de los pensamientos felices (Harry Potter)
