21

Ene

Falta de felicidad

Artículo publicado por Merlina Meiler

El otro día observé ciertas conductas que parecerían no tener demasiada relación entre sí.

Una persona que suele tomar a diario, hasta quedar obnubilada. Comienza en el horario que puede (al mediodía los fines de semana o al volver del trabajo en días laborables) y, al terminar la jornada, está literalmente mareada e incoherente, siete días a la semana. Como socialmente está permitido y, en algunos ámbitos como fiestas o reuniones, alentado, se podría suponer que este comportamiento pasa desapercibido.

Personas que trabajan demasiado y parecerían no poder funcionar sin este requisito. De lunes a viernes, sus jornadas pasan largamente las horas recomendables e incluso consideradas posibles, y sábado y domingo algo siempre se filtra: horas delante de la computadora, llamadas telefónicas o lectura que documentos que han quedado pendientes. Y no lo hacen por necesidad (ya que quienes tienen varias ocupaciones por dificultades económicas tienen otros motivos para hacerlo)

Amantes del ejercicio físico que lo realizan hasta quedar exhaustos. Casi todos los días, durante varias horas, llueva o haga sol, incluso aunque tengan dolores o lesiones (lo que a otros les implicaría la decisión de tomarse un descanso necesario), practican un deporte o alguna disciplina (en el gimnasio o al aire libre) arduamente. Lo que a simple vista suena a una práctica saludable, en la exageración no lo es y logra el mismo efecto que las dos anteriores.

El denominador común que hallé en estos comportamientos, según mi perspectiva, es la falta de felicidad.

Se trata de gente disociada de sus emociones y, para lograr este alejamiento, se esfuerzan mucho más de la cuenta en crear y en mantener un hábito hasta llegar al agotamiento físico/mental y así permanecer obnubilados.

Cuando logran que esas actividades que les consumen la mayor parte del tiempo y de la energía se conviertan en una rutina, ponen piloto automático y siguen así, alejados cada vez más de sus sentimientos.

Incluiría en este grupo a esas personas que nunca se separan de su celular. Están permanentemente mandando mensajes, leyendo noticias, “compartiendo” en Facebook o en Twitter, haciendo llamadas, etc. No respetan comidas, reuniones o conversaciones que surgen en el hogar o en cualquier otro entrono que estén: hacen acto de presencia pero su mente (y sus emociones) no están en ese sitio. Tal vez piensen que están comunicándose con los demás, pero la realidad es que el aislamiento aumenta gradualmente y, por el contrario, sus habilidades para conectarse en vivo y en directo con los demás se van atrofiando.

¿Por qué falta de felicidad?

Cuando necesitamos dejar de estar presentes en el aquí y ahora y buscamos -hasta encontrarla- una vía de escape, se nubla la capacidad de relacionarnos con el entorno y, por consiguiente, de sentir dolor o tristeza – ¡pero también felicidad! Esto es, sin lugar a dudas, condenarnos a vivir a medias.

Este desequilibrio puede mantenerse durante un tiempo, pero ya aparecerá el detonante que te hará torcer el rumbo y volver a acercarte a tu interior.

Los escapismos nunca son el mejor camino a seguir.

Lectura relacionada: Ocupad@ en disfrutar de la vida





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7 comentarios en “Falta de felicidad”

  1. REBECA
    enero 22nd, 2014 a las 7:12

    Totalmente de acuerdo, Merlina. Saludos

  2. Emilio
    enero 22nd, 2014 a las 16:18

    Excelente, Merlina!
    Como estás? Te escribe desde Jujuy alguien que siempre te lee y extraña. Captaste algo que también noté, y cuando lo comento generalmente se rien o me miran como a un zombie. Con el tema de los celulares agregaría que, lamentablemente, los adolescentes y los niños se están convirtiendo en adictos a la idiotez y no se que harían si de repente desaparecieran.
    Te quiero mucho y espero que tengas un año bárbaro, porque te lo merecés por tu sabiduría y consejos

  3. gaby
    enero 22nd, 2014 a las 18:41

    wow un aritculo que me viene muy bien a mi en este momento. No solo el alcohol, el ejercicio o el cellular- si no tambien relaciones sentimentales, en las que nos aferramos a estr con esa persona porque nos sentimos vacias y encontramos algo en esa persona que nos llena (por el momento) hasta que ese detonador llega y nos damos cuenta que todo fue una manera de sobrevivencia que teniamos para escaper de la verdadera realidad en la que nos encontrabamos antes de que esa persona llegara a nuestra vida. Lamentablemente cuando el Corazon esta por medio es muy doloroso regresar a nuestra realidad y ahora peor porque llega un vacio muy grande.

  4. Nancy
    enero 23rd, 2014 a las 7:34

    Mil gracias eres un amor

  5. Julia
    enero 23rd, 2014 a las 12:14

    Es exactamente lo que estoy pasando no socializo como antes solo por mi telefono y es por la gran amargura que llevo por dentro y es porque la felicidad no ha estado conmigo en mucho tiempo.

  6. Miriam
    enero 23rd, 2014 a las 14:10

    Hay que saber distinguir entre lo que ayuda a tapar cosas y las pasiones

  7. Inés
    enero 27th, 2014 a las 11:32

    Hola Merlina.
    Me encantan todos tus artículos.
    Te sigo desde Barcelona
    Un beso

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