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Dic

Espada de Damocles

Artículo publicado por Merlina Meiler

Algunos de nosotros vivimos con la sensación de tener una espada de Damocles que en cualquier momento se activará.

Ya sabes, esta frase se refiere a un peligro inminente, una espada que pende sobre nuestra cabeza y que en algún momento podría caer sobre nosotros.

En muchos casos, se trata de una idea que no tiene un asidero real, sino que está basada en una experiencia pasada poco feliz que tememos que se repita. Relaciones o trabajos fallidos, por ejemplo, suelen situarnos en este contexto.

Pero en ciertas ocasiones, se trata de una posibilidad real a la que tememos, tal como el recrudecimiento de una enfermedad o darnos cuenta de que alguien con una conducta recurrente podría ciertamente volver a comportarse de cierto modo que no deseamos.

Más allá del motivo de sentir que algo malo puede presentarse repentinamente, lo importante es qué hacer cuando notamos que estamos con esa famosa espada sobre nuestra cabeza.

Particularmente, yo opto por no dejar que la angustia o la desesperanza me invadan, no solo porque me llevan a un lugar en el que no quiero estar y me impiden actuar racionalmente, sino también porque prefiero accionar sobre lo real y no sobre lo que no existe. Entonces, tomo tres acciones que me resultan muy útiles:

1. Pido ayuda a quien pueda dármela (como un amigo cercano o un profesional). Para eso está la gente que nos rodea, para apoyarnos cuando más lo precisamos. Mostrar nuestras flaquezas y nuestra vulnerabilidad a quien está preparado para contenernos desactiva los malos pensamientos y nos aporta la tranquilidad y la paz que tanto precisamos.

2. Intento pensar de manera lógica: es muy habitual que los miedos sean infundados y solo estés provocados por lidiar con cosas que están fuera de nuestro control.

3. Me inclino hacia la prevención, ya que siempre hay varios pasos que podemos dar para evitar que se produzca aquello que tememos

La posibilidad de que algo malo suceda está dentro del terreno hipotético: claro que puede llegar a pasar, pero hoy, no es un hecho al que deba enfrentarme. Entenderlo permite disfrutar de un presente en el que solo se vislumbran unas pocas nubes bien lejanas.

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