Se viene hablando en los últimos tiempos sobre este tema. De hecho, me han preguntado en repetidas ocasiones si creo que este momento está cerca.
Pero hace ya varias décadas que el cine de catástrofe se ocupa de mostrar distintas teorías sobre el fin del mundo. Solo por citar algunos ejemplos, ha habido filmes famosos sobre el tema a mediados del siglo pasado, tales como El último hombre sobre la tierra (1964) o el holocausto nuclear planteado por Stanley Kubrick en Doctor Insólito (1963). La tercera guerra mundial en Mad Max (1979). En Armageddon (1998), un asteroide amenazaba la supervivencia humana. Ha habido amenazas de virus imparables en Soy leyenda (2007), 12 monos (1995) o Epidemia (1995). Desastres naturales en El fin de los tiempos (2008) y en 2012 (2009). Incluso uno de los grandes miedos de la humanidad, un cambio climatológico devastador, se ilustró en El día después de mañana (2004). Revoluciones de las máquinas en las zagas de Terminator. La aparición de extraterrestres con el fin de aniquilar a los humanos, en cintas como por ejemplo Día de la Independencia (1996). Hubo películas de las que se hicieron dos versiones, como, El día que la tierra se detuvo (1951 y 2008) o La Guerra de los mundos (1953 y 2005).
También hay predicciones realizadas por los mayas hace cientos de años atrás en las que sitúan al fin del mundo en el año 2012. Hay profecías de Nostradamus. Hay libros sobre el apocalipsis…
Personalmente, creo que la verosimilitud de todos estas teorías es la misma de la de los agoreros que presagiaban que todo terminaría cuando el cometa Halley se acercó a la tierra en 1910 (lo que provocó una ola de pánico y suicidios) o a principios del año 2000 (¿recuerdan el famoso Y2K?) en el que colapsarían todos los sistemas informáticos del mundo.
Considero que estar pendiente de un tema como este es pre-ocuparnos, o sea, imaginar escenarios y malgastar energía en asuntos prácticamente imposibles de pronosticar.
Vivir en el futuro nos quita de lo que realmente tenemos, el presente. Si intentas situarte en otro espacio o en conjeturas absolutamente inciertas (y, por cierto, infundadas) te estarás perdiendo todo lo hermoso que tienes por vivir, aquí y ahora.
Si en algún momento la idea de qué nos deparará el destino te embarga, pues mira alrededor tuyo, piensa en la gente que te quiere y para la que eres realmente esencial e irreemplazable, y deja estas teorías sobre el fin de los tiempos para la sala de cine o el DVD.
¿Cuál es tu opinión sobre este tipo de conjeturas?