Esta mañana, al despertar, vi en un canal de TV una noticia que me alegró el día y por eso quiero compartirla con ustedes. ¡Las buenas noticias también existen!
Canal 26 de Argentina mostró la historia de dos hermanitas gemelas de 8 meses en la que una salvó la vida de la otra, por su simple cercanía.
Esto es lo que sucedió, según relata el sitio Cadena 3:
Dardo Caciccio es el papá de dos hermanitas gemelas tucumanas de ocho meses de vida, que a principios de mayo se enfermaron de bronquiolitis. Zamira se curó, pero la salud de Guadalupe empeoró.
A partir de ahí, la familia comenzó a vivir un historia caratulada de milagro. Caciccio: “A causa de la bronquiolitis, a Guadalupe se le produjo una perforación de intestino y debió ser intervenida en dos oportunidades. Sufrió tres paros cardíacos. Los médicos nos mandaron a los psicólogos porque le daban pocas horas de vida”.
El papá de las gemelas, además, contó que por esas cosas del destino, el día de su cumpleaños vio en Internet una noticia de una enfermera que puso juntas a dos gemelas, en contra de las autoridades del hospital, en una situación similar y eso les salvó la vida.
A partir de allí, la idea se trasladó al hospital. “El remedio era llevarla a Zamira junto a su hermana. Desnudarla para que la sintiera piel a piel como en el vientre. Después de estar dos meses inconsciente, a los 15 minutos, adelante de los médicos, Guadalupe abrió los ojos”, aseguró.
“Fue una bendición de Dios. Todos esperábamos ese momento. Esto sirve, salva vidas. Las gemelas nos están marcando algo. Es ganas de vivir. Esto fue fruto de las oraciones”, agregó.
El papá destacó que hoy Guadalupe “está evolucionando bien”. “Pasó de estar en estado vegetativo, conectada a máquinas complejas a tener sólo una sonda nasogástrica para comer”, finalizó.
Este es un ejemplo del amor más básico y puro.
Muchas veces me encuentro con gente desesperanzada o desilusionada que cree que el amor no existe o que, debido a sus experiencias personales, creen que les está vedado, que “el tren ya pasó”, que es algo “de otra época” o que, por algún motivo, no son merecedores de vivir una historia de amor con desarrollo y final feliz.
Nacemos con este amor incondicional y profundo que demostraron las hermanitas Caciccio y lo conservamos dentro de nosotros por el resto de nuestra vida. Este amor puede curar, conectarnos con nuestro prójimo y hacernos felices. Es cierto que los años, los hechos vividos, los caminos transitados y los tragos amargos en muchas ocasiones nos disocian de este sentimiento o nos hacen imaginar que no es algo real. Pero a las claras, es parte de nuestro ADN y esta buena noticia, una vez más, lo confirma.
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