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Acostumbrad@ a sufrir

Artículo publicado por Merlina Meiler

acostumbrado a sufrir

Me quedé observándolo porque su actitud, cuando lo conocí, me había parecido incomprensible. Y esta impresión fue aumentando a medida que el tiempo fue transcurriendo.

Sus manos pueden modelar cabellos de mujeres como pocos. Sabe exactamente qué corte le queda mejor a cada persona y los realiza con maestría y rapidez.

Trabaja con ahínco pero siempre hasta cierto límite. Cuando apenas ha cubierto sus necesidades básicas, comienza a boicotearse, a faltar, a incumplir con sus clientes. A jugar en contra de si mismo.

No se trata de un hombre perezoso ni de alguien a quien no le guste trabajar o que no respete su palabra o el tiempo de los demás; simplemente, Pedro había pasado tantas carencias de niño que ese sentimiento, para él, es su hogar.

Además, su propia madre había padecido grandes penurias para que a él y a su hermano no les faltara nada. No siempre había logrado cumplir con su cometido, pero marcó un ejemplo para Pedro con tinta indeleble: ganarás el pan con el sudor de tu frente. Pedro entendió que solo se trataba del pan.

Lo he observado en distintas ocasiones y reiteradamente me pregunté lo mismo: ¿por qué, siendo tan capaz y talentoso, no puede mejorar su nivel de vida y siempre –en sus propias palabras– cuenta con lo justo o incluso, ciertos meses, con algo menos?

¿Qué haría falta, entonces, para que acceda a una calidad de vida un poco mejor y más relajada? ¿A darse algún gusto? ¿A unas vacaciones? Es que se encontraría con un panorama absolutamente desconocido para él y entiendo que, por su historia familiar, estar un poco más holgado podría llegar a desestabilizarlo. Es muy allegado a sus valores familiares y es posible que crea que tener algún dinero extra (o incluso más) y superarlos económicamente sería, simple y llanamente, un modo de traición.

Por ello, siente que así son las cosas y no ve la posibilidad de acceder a otras realidades, las que le resultan completamente ajenas e inalcanzables.

¿Esto puede modificarse?

Claro que sí. Un modo de dar un paso adelante es explicarle toda esta problemática, lo que la genera y asegurarle que el progreso económico de él implicará el de toda su familia –además del orgullo de su madre- y que sería muy importante que pueda darse la oportunidad de alcanzarlo.

Lectura relacionada: Patrones familiares mutantes





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3 comentarios en “Acostumbrad@ a sufrir”

  1. Plg
    enero 5th, 2018 a las 11:52

    Esto es aplicable en otros contextos, las relaciones, por ejemplo?

  2. Claudia
    enero 10th, 2018 a las 16:08

    Por favor, este articulo me resultó super ingteresante. tengo problemas con mi esposo por ese mismo problema. es una gran persona pero por mas que le hablamos y aconsejamos no logra despegar, se frusta, no tiene trabajo estable, no logra ascender. si tuvieran mas información al respecto por favor enviarmelo a mi correo, me ayudarán bastante a mi y ami familia.
    gracias
    Claudia

  3. Merlina a Plg
    enero 10th, 2018 a las 19:24

    Sí, es aplicable en muchos contextos, incluida la pareja.
    Abrazos,
    Merlina

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