1

abr

Los estantes (¡dejando espacio para lo nuevo por venir!)

Artículo publicado por Merlina Meiler

Seguramente tienes un novio o un marido. Un padrino, una amiga del alma, una ex compañera de la escuela. Trabajas y allí se hallan tu jefe, compañeros de trabajo, el que limpia y la que prepara el café. Te relacionas también con el vecino, la empleada del banco…

Solemos encasillar a la gente y asignarle rótulos. Tal vez sea mejor no hacerlo, ya que las relaciones humanas son dinámicas y quien hoy es tu compañero de estudios, mañana quizá sea quien te lleve al altar. Pero la naturaleza humana nos predispone a encasillar a la gente y muchas veces colocamos a nuestros semejantes en “estantes” estancos sin posibilidades de expansión, y sin permitir que el vínculo crezca.

Hilando aún más fino, creo firmemente que cada uno de nosotros tiene “estantes” para las distintas áreas de necesidad de nuestra vida. Los estantes varían de tamaño y de cantidad según nuestras preferencias. Por ejemplo, el estante “amistad” para algunos tiene dos o más separaciones, mientras que para otras personas, muchas más. Esto no está bien ni mal, son formas personales de desarrollar nuestras relaciones interpersonales.

Cuando deseamos algo, es absolutamente necesario que haya lugar en el estante correspondiente, ya que por ley física dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio. El problema se suscita cuando no hay posibilidades de lograr algo que queremos porque el estante ya está ocupado… y no nos damos cuenta. Los adultos solemos colocar en nuestros estantes interiores sustitutos para seguir funcionando de cualquier manera. En realidad, lo mejor que podríamos hacer es producir un vacío para que el objeto de nuestra necesidad sea quien lo llene, y no algo “parecido”.

EJEMPLO CONCRETO

Vayamos entonces a un ejemplo concreto: si no tienes hijos y tratas a tu hermana menor como a una niña, (aunque haya dejado los pañales hace décadas), sobreprotegiéndola y haciéndote cargo de ella y de todos los problemas y vaivenes de su existencia, es muy probable que no haya lugar en tu vida para que el anhelo de tener tu propio bebé se concrete, y por ende no te relaciones con parejas cuyo proyecto de vida sea éste.

Entonces, siguiendo la línea de nuestro ejemplo, si deseas tener una pareja pero has desarrollado una relación demasiado cercana (simbiótica) con alguien, sea familiar, amigo o mascota, y tal vez hasta además de esta situación te conformas con una relación sin compromiso, a disgusto tuyo, o en un vínculo desgastado y sin amor, el estante “pareja” está lleno, y, para peor, no de la manera que tú deseas. Que no esté vacío trae como consecuencia que tú no sientes la necesidad visceral y genuina de tener a tu lado la persona que tú mereces y con la que anhelas compartir el futuro.

¿Por qué tantas veces nos conformamos con menos, o con lo que no queremos? Es probable que no le des ningún crédito a lo que te estoy comentando, ya que es el subconsciente el que realiza estos reemplazos y no tu mente consciente. Por este motivo, tal vez creas que muchos aspectos de tu personalidad están cubiertos, cuando en realidad con sólo una mirada puedes darte cuenta que no es así. La sensación de completud, aunque sea ficticia, provee cierto grado de bienestar efímero. Es probable también que atribuyas la no-concreción de tus anhelos a razones tales como “a mí no me toco”, “tengo mala suerte”, “ya es tarde” y otros comentarios similares, sin asidero racional.

Si tienes la sensación (o la certeza) de que en alguna área de tu vida no tienes lo que deseas o mereces, te propongo un juego: El Juego de los Estantes.

1.    Identifica el estante de tu vida con el que no estés del todo satisfecho y ponle un nombre (por ejemplo, pareja).
2.    Visualízalo. Está frente a ti. ¿Qué tamaño tiene? ¿De qué color es? ‘Qué textura? ¿Qué más te dices al pronunciar el nombre del estante? Trata de describirlo en detalle, con todos los significados que el nombre del estante connoten para ti.
3.    Fíjate qué hay adentro, y rotula cada cosa que encuentres en él. Si no se ajusta a la descripción del estante, crea un estante nuevo con este rótulo y visualmente coloca lo que había ahí (siguiendo nuestro ejemplo, en el estante “pareja” apareció “ex novio celoso”, crea un nuevo estante llamado “ex novio celoso” y deposítalo allí.)
4.    Repite este procedimiento con cada cosa que encuentres en el estante, rotúlalas y crea tantos estantes nuevos como lo requieras, hasta que quede completamente vacío. Algunos hallazgos te harán reír (tal vez halles a “mascota tirana” o a “actor de cine que me desvela”) y ten en cuenta que también pueden aparecer rótulos que no te den sensaciones placenteras: crea un estante aparte para cada uno de ellos.

El estante quedó vacío, ¡bien! Tienes varios estantes nuevos que te harán compañía desde sus flamantes ubicaciones, de distintas maneras. En el futuro, cuando aparezca un nuevo reemplazo para el estante vacío que tan bien definido está ahora, (y créeme que esto sucederá más de una vez), automáticamente verás cómo creas un nuevo rótulo y un nuevo lugar, así el estante seguirá vacante hasta el momento en que ¡sin pensarlo! Te darás cuenta que ya ha sido ocupado por aquello que tú bien te mereces.



25

mar

¡Dejemos partir el dolor!

Artículo publicado por Merlina Meiler

Te vuelves a encontrar con tu viejo amigo, el dolor. Ya has pasado por situaciones donde el corazón se te ha hecho trizas: te han abandonado, engañado, han traicionado tu confianza… estas situaciones se repiten, tus anclas de dolor vuelven a dispararse con la misma intensidad que en el pasado… Te estremeces de sólo darte cuenta que estás volviendo a caer en ese pozo oscuro llamado dolor desgarrador… ¿estás dispuesto a transitarlo por última vez? ¿Sí? Entonces, acompáñame…

Las situaciones repetitivas que se dan en nuestra vida están tratando de enseñarnos algo. Tal vez encuentras que te has vuelto a enamorar de alguien que te es infiel. O has sido abandonada nuevamente por alguien en quien tú confiabas. Te han mentido… otra vez. ¿Qué tienes tú que aprender de eso? ¿Qué estás proyectando de ti mismo que atraes ese tipo de parejas a tu vida? ¿Estás repitiendo una historia familiar o hay algo de tu propia persona de lo que aún no te has dado cuenta o que no quieres ver?

¿Y cómo hacer para entender el mensaje que tu inconsciente quiere darte a través de una conducta repetitiva, si el dolor no cesa, te embarga y no te permite avanzar? Esta técnica combina el método para quitar un dolor que aprendí de John Grinder en su certificación de Master en PNL con una pizca de técnicas de Milton Erickson. ¡Funciona de maravillas! Pues bien, relájate, siéntate bien cómodo, respira hondo un par de veces y empecemos el recorrido hacia el bienestar…

Antes que nada, tengo que hacerte una pregunta: ¿estás dispuesto a transitar por este tipo de dolor por última vez? ¿Sí? Esta decisión total es esencial para que el ejercicio funcione. En caso de dudas… el resultado también será dudoso.

Si estás dispuesto (o dispuesta) a dejar atrás este dolor y abrirte a un nuevo presente que generará un mejor futuro, entonces, comencemos por darle la bienvenida a esta sensación. ¡Sí, es tuya, y todo lo tuyo es bienvenido! Si está aquí es por algo, así que ¡bienvenido dolor! Ahora, y ya que es la última vez que lo sentimos, vamos a intensificarlo, lo hacemos más grande, le damos más sonido, le ampliamos todas las submodalidades de tamaño, volumen y sensación que queramos. Más y más. Si sientes alguna molestia relacionada con este dolor tan grande en el plano físico, por ejemplo, opresión en el pecho o nariz enrojecida de tanto llorar, también intensifícalos. Más y más.

Ahora, pregúntate a ti mismo (o sea, a tu inconsciente), así relajado como estás en este momento: ¿qué deseas que cambie para que se quite este dolor tan grande? Quédate unos minutos sentado, tranquilo, con los ojos cerrados, y piensa nuevamente en la pregunta que acabas de hacer: ¿qué quieres que cambie para que se quite el dolor? Es probable que recibas una señal en forma de algo que veas, que escuches o que sientas, presta mucha atención, mientras te sigues relajando. Puede ser cualquier cosa, un color, una sensación en alguna parte del cuerpo, unas palabras.

Quédate unos minutos así, respirando con tranquilidad. Así como llegan imágenes de algo que ves, escuchas o sientes en este momento que está contestando tu pregunta, préstale atención, y además la respuesta llegará por sí sola en la próxima semana, en los próximos días, yo no sé exactamente cuando y tu inconsciente sí lo sabe, tal vez el martes o el viernes próximos, recibirás una señal clara e inequívoca de qué necesitas cambiar para que el dolor se quite.

Sigue relajado un rato más. Respira hondo. Saluda al dolor, dile ¡adiós! por última vez y observa cómo te sientes bien aliviado. Con el correr de los días notarás cambios asombrosos en tus conductas habituales que te sorprenderán gratamente.



3

mar

Del presente imperfecto al futuro perfecto

Artículo publicado por Merlina Meiler

Todo lo que imaginas dentro tuyo e intentas alcanzar puede concretarse en el afuera. Si lo ves en otras personas, ¡lo puedes vivenciar en ti mismo, puede ser una realidad en un futuro bastante cercano!

El primer paso, esencial, es decidir qué es lo que quieres. De manera realista, describe qué deseas para tu futuro, con todos los detalles posibles. Imagínalo. Siente cómo te verás en el momento que eso sea una realidad, en detalle, con colores, formas, voces, emociones.

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11

oct

Aceptacion: Otra oportunidad en la vida

Artículo publicado por Merlina Meiler

Cuando sobreviene un gran disgusto, nos parece que todo está perdido. Sin embargo, la vida suele darnos lo que habitualmente se llama una segunda oportunidad. Además, es bueno saber que, en realidad, las oportunidades son muchas más que dos…

En la vida de toda persona se produce una gran debacle en algún momento. Al oír el diagnóstico de una enfermedad difícil, luego de una gran desilusión sentimental, la muerte de alguien cercano, a causa de una iniciativa comercial frustrada o alguna situación de este tenor, la primera percepción suele ser que ahí se termina todo. El fin del mundo acaba de anunciarse para nosotros. Vemos imposible volver a levantar cabeza, nos parece estar en un callejón sin salida, con acceso vedado a la felicidad.

La primera etapa por lo general es la negación: a mí no me puede estar pasando esto, hay una equivocación, el teléfono va a sonar y ese llamado va a terminar con la angustia que siento. La negación es una respuesta instintiva a la desesperanza. Nuestro mecanismo de supervivencia lucha contra la agresión provocada por noticias angustiantes, tratamos con todo nuestro empeño que no sea verdad lo que está aconteciendo.

Suele manifestarse cierta depresión, ya que en un principio no se vislumbra la salida, y si se llegara a tener idea de cómo dejar atrás la debacle, la solución muchas veces suele no ser instantánea y requerir un gran esfuerzo. Algunas personas fluctúan entre períodos de depresión y otros de exaltación en los que tratan de llevarse el mundo por delante y creen que así la situación cambiará mágicamente.

En este punto cabe señalar que no hay actitudes buenas o malas, en los momentos de crisis reaccionamos como podemos y es positivo permitirnos que así sea.

Lo que produjo la debacle fue un proceso, el salir de ella, también lo será. Es bien posible hacer el intento ¡y tener éxito!. “Nada es permanente, todo se transforma”, reza una ley física. Vale la pena vivir y apostar al futuro, donde nos esperan un sinnúmero de posibilidades variadas en todos los campos. Una excelente manera de descubrir nuevamente la claridad es con compañía, o sea, hay que tener en cuenta que pedir ayuda a quien creamos conveniente es clave es este momento.

Para transitar el proceso de salida de esta situación tan dura, primero es necesario aceptarla. La aceptación implica entender cabalmente que, en efecto, esto tan temido o completamente inesperado tuvo lugar, y nos está sucediendo a nosotros. Aunque no lo merezcamos, no queramos o no sepamos qué hacer, sí, nos está pasando. En la medida que podamos, a nuestro tiempo, describamos la situación en primera persona. Una vez que nos acostumbremos a esta nueva realidad, el dolor irá quedando atrás.

Aceptación implica también perdonarnos incondicionalmente. Por los alertas que no quisimos o no pudimos ver. Por la negligencia o la extrema inocencia con la que actuamos. Por haber confiado a ciegas en nosotros mismos o en otra persona. Por no haber escuchado lo que nos decían, o por haber callado nuestras propias voces internas.

La aceptación es el puente que nos lleva del dolor a la paz interior. Nos conecta con nuestra condición de seres humanos, falibles, con errores y defectos, al igual que todas las personas que nos rodean. Asumir los errores como propios nos aporta claridad de conciencia. El autoconocimiento es esencial en la búsqueda del equilibrio psicofísico.

El aceptar el momento presente abre las puertas hacia otra oportunidad en la vida. Al entender exactamente qué sucede operamos en la realidad, y así contamos con la mejor predisposición interior para ver el abanico de posibilidades que se abre delante nuestro. De este modo lograremos las modificaciones de rumbo que deseamos. Todos tenemos la capacidad de procurarnos un futuro mejor. Cada día puede significar una nueva oportunidad, y trasformarse en un nuevo comienzo y en el primer paso hacia un futuro promisorio, si así lo decidimos.



27

ago

Inteligencia interpersonal e inteligencia intrapersonal

Artículo publicado por Merlina Meiler

ac1.jpgSi descollas en tu trabajo o en tus estudios pero tu vida personal o emocional no guarda una simetría con tu área profesional, resulta imperioso que desarrolles tanto tu inteligencia interpersonal como la intrapersonal para que alcances un presente balanceado.

El psicólogo Howard Gardner, de la Harvard School of Education, desarrolló la teoría de la multiplicidad de inteligencias. Anteriormente se consideraba que el cociente intelectual de una persona era el termómetro que indicaba cuánto éxito iba a lograr en su vida laboral. Gardner consideraba que si sólo se tiene en cuenta el cociente intelectual al evaluar a un individuo se limita la noción de inteligencia porque no se tienen en cuenta ni las habilidades ni las capacidades necesarias para triunfar en la vida.

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11

ago

Ser suficiente (para paliar la soledad)

Artículo publicado por Merlina Meiler

dsc_1866.JPGDurante años te sentiste solo en las más diversas situaciones. Rodeado de gente, en la escuela, en el trabajo o en tu casa. No importaba con quién estuvieras, había momentos en los cuales te embargaba una soledad tan inmensa y un vacío tan pesado que hasta se te dificultaba respirar. Si aún crees que esta situación no tiene salida… tienes dentro de ti todo lo humanamente necesario para disfrutar cada día de tu vida, ¡eres un ser suficiente!

El sentimiento de soledad permanente es una constante en la vida de muchos individuos. Aunque estemos permanentemente ocupados en nuestro trabajo, con nuestra familia, y llenemos todo nuestro tiempo con cosas reales o imaginarias (como por ejemplo, preocupándonos por un futuro tan incierto como impredecible) nos sentimos vacíos con frecuencia. Tratamos de no tener ni un minuto libre durante el día y de caer rendidos en la noche para evitar conectarnos con nuestras emociones y nuestra propia intimidad. ¿Qué pasaría si nos enfrentáramos a ellas? ¿Qué descubriríamos? ¿A qué le tememos?
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