Hace pocos días leí este informe, redactado por Micaela Urdinez para La Nación, sobre testimonios reales de padres, madres y amigos que se dieron cuenta de que sus hijos/hijas o personas cercanas sufrían de bulimia o de anorexia.
Me parece importante compartirlo para que estés al tanto de los síntomas y, tal vez, puedas ayudar a alguien con quien tengas contacto. Parece un tema demasiado hablado y del que todos tenemos conocimiento, pero cuando nos toca de cerca, tal vez la subjetividad nos juega en contra y hacemos caso omiso a señales claras: lo que no vemos, no existe, no nos hace reflexionar ni detenernos a pensar en qué somos partícipes del daño que otra persona se está haciendo. Pero tampoco podemos ayudar… la aceptación es siempre el primer paso hacia la curación física y emocional. Entonces, si te sientes identificado/a con algo de lo que se describe abajo, ¡no lo dejes pasar!





