Hace pocos días, un artículo del diario Clarín publicó un estudio científico que revelaría por qué es tan difícil olvidar un gran amor. Dice que las relaciones amorosas intensas provocan en el cerebro ciertas huellas (que en PNL llamamos “anclas”) que, al reactivarse fácilmente, mantienen los recuerdos vívidos.




