Quienes tenemos perfiles en redes sociales (o, simplemente, correo electrónico), no estamos exentos de recibir invitaciones a reuniones con ex compañeros de la escuela – incluso después de décadas de haber terminado nuestros estudios.
Me han preguntado en varias ocasiones si vale la pena asistir (o promoverlas) y mi respuesta categórica siempre ha sido: SÍ.
Lo que me sucedió en la reunión que tuve con ex compañeros de la primaria hace pocos días fue, sencillamente, hermoso.


