Hay algo que es más importante que cualquier opinión externa: tu propia intuición.
La intuición es esa percepción que hombres y mujeres tenemos de las cosas que nos suceden, en la que el razonamiento, muchas veces, queda de lado. Es esa voz interna que te dice cuándo actuar y cuándo esperar. Que cuestiona lo que otras personas te han dicho o lo que has leído, porque sabes que a ti no se aplica, y hay una posibilidad mejor para lo que estás buscando solucionar o enfrentar. Esa voz interna trata de calmarte cuando tienes miedo y te pide que desoyas esos consejos contrarios a lo que piensas o sientes.
Seguramente, te vienen a la mente momentos en los cuales no prestaste atención a lo que tu intuición te decía, y luego te arrepentiste de hacer lo que te dijo ese miembro de tu familia, o ese amigo o conocido. El costo de no dar lugar a nuestro propio ser y permitir que prevalezcan ideas que sentimos ajenas, al punto de traicionar nuestros ideales y nuestras creencias, suele ser demasiado alto. No es más sencillo hallar las respuestas fuera de nosotros, ni seguir los pasos que las demás personas nos indican, por más bien intencionadas que sean, si no encuentran eco o aceptación en nuestro ser interno.
Lo que quiero decir es: si precisas ayuda o consejo, búscalo, escucha lo que te dicen, lee sobre el tema, pero que la decisión final sea completamente tuya. Tu responsabilidad. Basada en lo que creas que es lo mejor para ti, intuitivamente. El resultado puede ser positivo o adverso, pero habrás sido fiel a ti mismo, y también habrás realizado una experiencia necesaria para tu crecimiento personal.
¿Sueles dejarte llevar por tu intuición?
Uno de los puntos más difíciles de enfrentar en una infidelidad es el dolor que nos provoca, ya que no solo obnubila nuestro presente y nos quita claridad y fuerzas para seguir adelante, sino que deja una marca que puede repercutir, de modos impensados, en nuestras relaciones de pareja futuras.