30

abr

Patrones familiares mutantes – Parte 1

Artículo publicado por Merlina Meiler

Este artículo trata sobre conductas reiteradas que nos hacen obtener resultados no deseados, similares a los que lograron otros miembros de nuestra familia o entorno. En la segunda parte (el enlace está al final de esta nota) te propondré un ejercicio para deshacernos de lo que no es nuestro con el fin de hallar qué es lo que realmente deseamos para nuestra vida y conectarnos con esto.

Hay una conducta que reiteras con cierta frecuencia y que te hace llegar a un lugar indeseado. Tal vez haya algo en ti que te gustaría cambiar, aunque no sepas bien que es, pero sí estás consciente que quieres obtener lo que deseas y no aquello que te perturba. Notas o intuyes que esta conducta de la que no puedes deshacerte fácilmente es aprendida, es heredada de un miembro de la familia, porque te ves a ti mismo mientras sigues las huellas delimitadas por los patrones de comportamiento de esa persona, a tu manera, con tu toque especial. Incluso te has comparado con esa persona en más de una ocasión: “ni mi papá ni mi tío ni yo tenemos suerte en el trabajo”, “mi mamá y mi abuelo tienen dolores de espalda frecuentes y yo también”, “mis padres se separaron y los hijos de padres separados corren la misma suerte” e ideas de ese tenor.

La manera de relacionarte con gente de tu mismo sexo, o del sexo contrario, tu óptica hacia el trabajo o el estudio, hacia el dinero, la concreción de una familia, se basa en lo que viste, lo que percibiste o lo que te dijeron mientras crecías. Solemos emular los patrones de comportamiento de nuestros padres o de nuestros familiares más cercanos pensando que nos pertenecen. Cabe destacar también que el poder de la palabra es inmenso, y repetir frases ajenas hasta adoptarlas como creencias condiciona nuestro desarrollo personal a lo que otras personas creyeron que era bueno o malo para ellos mismos.

A medida que crecemos

Al ir desarrollando nuestra personalidad, vemos lo que hacen los mayores que nos rodean y tratamos de hacer lo mismo instintivamente. Adoptamos estos modelos como nuestros desde que somos pequeños, y los modificamos para ajustarlos a nuestra propia manera de ver y expresar las cosas, aunque el resultado es el mismo que el que logra esa persona. opiar patrones de éxito suele ser algo muy bueno y positivo, pero cuando la conducta nos lleva a situaciones dolorosas o que no deseamos en absoluto, o incluso nos provoca enfermedades e insatisfacción permanente, nos damos cuenta que ya es hora de hacer unos pequeños arreglos para despojarnos de esta pesada herencia.

Asimismo, imitar las acciones e incluso utilizar las mismas palabras y los mismos conceptos de algún ser muy querido o allegado a nuestro corazón es una manera de honrarlo, de reconocer que lo que hace tiene valor para nosotros. Es asegurarle que nos criaron bien, y también sentirnos seguros por la comodidad de transitar por patrones familiares conocidos.

Si esa persona ya no está entre nosotros, copiar su comportamiento nos hace sentir que mantenemos viva la memoria de esa persona permanentemente. Tal vez no tomemos estas actitudes de manera premeditada o consciente, y ahora que nos damos cuenta que estamos obteniendo el mismo resultado que nuestros padres o tíos, o alguna figura importante, no queramos deshacernos del todo de frases o modelos que repetimos, ya que de este modo mantenemos vivo el recuerdo de quien tanto significó para nosotros.

Lo que sucede es consecuencia de tus actos, piensa que si ya varias veces hiciste lo mismo muy a tu pesar y obtuviste idéntico resultado, que no fue el que tú anhelabas, es hora que transformes tus acciones de manera tal que llegues a otro lugar. No traicionas a ningún miembro de tu familia si dejas de copiar sus actitudes y asumes las tuyas propias, aquéllas que te llevarán a buen puerto, el que tú elijas. En realidad, dejarás de traicionar tus ideales y te conectarás con tus necesidades y objetivos genuinos.

En el momento que le devuelvas a esa/s persona/s lo que les pertenece y encuentres lo que tú realmente deseas, tu relación con ellas cambiará, será más cristalina. Podrás estar a cargo de tus decisiones y de tus actos. ¿Estás dispuesto (o dispuesta) a hacer este gran cambio favorable?

Te propongo que lo pienses y, si la respuesta es positiva, te espero en la segunda parte de este artículo: Patrones familiares mutantes – Parte 2, con un ejercicio que mejorará tu vida.



22

abr

Consulta en vivo: la vida después del divorcio

Artículo publicado por Merlina Meiler

Ante la gran cantidad de consultas que recibo por Internet (que contesto con demora, pero personalmente), quiero compartir con ustedes esta, en vivo.

Es un llamado telefónico de un hombre, Patricio, que se preocupa porque su amigo, después de separarse de su mujer, está irreconocible.

Personalmente, creo que cada persona lleva ese momento de la mejor manera que puede. Aunque Patricio no está muy de acuerdo con lo que hace su amigo…



15

abr

Caos por fuera, Serenidad por dentro

Artículo publicado por Merlina Meiler

Momento de crisis profunda. Cambian las reglas de juego que durante algún tiempo fueron la cómoda almohada en la que nos apoyábamos. De pronto, un día, el cataclismo. Nuestra pareja se resquebraja inexorablemente. Se produce un caos económico en el país en el que vivimos. Nos quedamos sin trabajo, ocurre algo que modifica profundamente nuestra vida cotidiana… ¿cómo sobrevivir?

En momentos de caos sentimos que se desintegra el centro de nuestra vida, lo que nos sustentaba. Sabíamos cómo desenvolvernos, qué esperar y qué era poco factible que sucediera. Pero el confort que nos rodeaba desaparece súbitamente. Tenemos la impresión de que la inseguridad y la incertidumbre no son buenas consejeras (¿tendrá algún asidero esta idea?). En realidad, nos resultaba fácil saber a qué atenernos, aunque algunos resultados que lográbamos distaban bastante de lo deseado..

Estás en un momento de cambios, que tal vez no buscaste conscientemente. La vida te enfrenta a esta situación, y es necesario hacer algo, ponernos en movimiento, aunque la depresión y la tristeza, mezcladas con una pizca de miedo, suelen dejarnos inmóviles, sin saber a ciencia cierta qué actitud tomar. Esa sensación de no saber dónde estamos parados provoca una angustia incontenible. ¡Ha llegado el momento de actuar! ¡Por fin!

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9

abr

Felicidad afectiva

Artículo publicado por Merlina Meiler

Felicidad El sábado pasado, 5 de abril, salió publicado este artículo en el diario La Nación, de Argentina

http://www.lanacion.com.ar/(…)

Expresa que el 74% de los argentinos considera que es muy feliz afectivamente, y que construye su felicidad en torno a las relaciones más cercanas. En América Latina, el grado de satisfacción personal está directamente ligado a la  vinculación con otros. La satisfacción se construye en el encuentro con otros.

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1

abr

Los estantes (¡dejando espacio para lo nuevo por venir!)

Artículo publicado por Merlina Meiler

Seguramente tienes un novio o un marido. Un padrino, una amiga del alma, una ex compañera de la escuela. Trabajas y allí se hallan tu jefe, compañeros de trabajo, el que limpia y la que prepara el café. Te relacionas también con el vecino, la empleada del banco…

Solemos encasillar a la gente y asignarle rótulos. Tal vez sea mejor no hacerlo, ya que las relaciones humanas son dinámicas y quien hoy es tu compañero de estudios, mañana quizá sea quien te lleve al altar. Pero la naturaleza humana nos predispone a encasillar a la gente y muchas veces colocamos a nuestros semejantes en “estantes” estancos sin posibilidades de expansión, y sin permitir que el vínculo crezca.

Hilando aún más fino, creo firmemente que cada uno de nosotros tiene “estantes” para las distintas áreas de necesidad de nuestra vida. Los estantes varían de tamaño y de cantidad según nuestras preferencias. Por ejemplo, el estante “amistad” para algunos tiene dos o más separaciones, mientras que para otras personas, muchas más. Esto no está bien ni mal, son formas personales de desarrollar nuestras relaciones interpersonales.

Cuando deseamos algo, es absolutamente necesario que haya lugar en el estante correspondiente, ya que por ley física dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio. El problema se suscita cuando no hay posibilidades de lograr algo que queremos porque el estante ya está ocupado… y no nos damos cuenta. Los adultos solemos colocar en nuestros estantes interiores sustitutos para seguir funcionando de cualquier manera. En realidad, lo mejor que podríamos hacer es producir un vacío para que el objeto de nuestra necesidad sea quien lo llene, y no algo “parecido”.

EJEMPLO CONCRETO

Vayamos entonces a un ejemplo concreto: si no tienes hijos y tratas a tu hermana menor como a una niña, (aunque haya dejado los pañales hace décadas), sobreprotegiéndola y haciéndote cargo de ella y de todos los problemas y vaivenes de su existencia, es muy probable que no haya lugar en tu vida para que el anhelo de tener tu propio bebé se concrete, y por ende no te relaciones con parejas cuyo proyecto de vida sea éste.

Entonces, siguiendo la línea de nuestro ejemplo, si deseas tener una pareja pero has desarrollado una relación demasiado cercana (simbiótica) con alguien, sea familiar, amigo o mascota, y tal vez hasta además de esta situación te conformas con una relación sin compromiso, a disgusto tuyo, o en un vínculo desgastado y sin amor, el estante “pareja” está lleno, y, para peor, no de la manera que tú deseas. Que no esté vacío trae como consecuencia que tú no sientes la necesidad visceral y genuina de tener a tu lado la persona que tú mereces y con la que anhelas compartir el futuro.

¿Por qué tantas veces nos conformamos con menos, o con lo que no queremos? Es probable que no le des ningún crédito a lo que te estoy comentando, ya que es el subconsciente el que realiza estos reemplazos y no tu mente consciente. Por este motivo, tal vez creas que muchos aspectos de tu personalidad están cubiertos, cuando en realidad con sólo una mirada puedes darte cuenta que no es así. La sensación de completud, aunque sea ficticia, provee cierto grado de bienestar efímero. Es probable también que atribuyas la no-concreción de tus anhelos a razones tales como “a mí no me toco”, “tengo mala suerte”, “ya es tarde” y otros comentarios similares, sin asidero racional.

Si tienes la sensación (o la certeza) de que en alguna área de tu vida no tienes lo que deseas o mereces, te propongo un juego: El Juego de los Estantes.

1.    Identifica el estante de tu vida con el que no estés del todo satisfecho y ponle un nombre (por ejemplo, pareja).
2.    Visualízalo. Está frente a ti. ¿Qué tamaño tiene? ¿De qué color es? ‘Qué textura? ¿Qué más te dices al pronunciar el nombre del estante? Trata de describirlo en detalle, con todos los significados que el nombre del estante connoten para ti.
3.    Fíjate qué hay adentro, y rotula cada cosa que encuentres en él. Si no se ajusta a la descripción del estante, crea un estante nuevo con este rótulo y visualmente coloca lo que había ahí (siguiendo nuestro ejemplo, en el estante “pareja” apareció “ex novio celoso”, crea un nuevo estante llamado “ex novio celoso” y deposítalo allí.)
4.    Repite este procedimiento con cada cosa que encuentres en el estante, rotúlalas y crea tantos estantes nuevos como lo requieras, hasta que quede completamente vacío. Algunos hallazgos te harán reír (tal vez halles a “mascota tirana” o a “actor de cine que me desvela”) y ten en cuenta que también pueden aparecer rótulos que no te den sensaciones placenteras: crea un estante aparte para cada uno de ellos.

El estante quedó vacío, ¡bien! Tienes varios estantes nuevos que te harán compañía desde sus flamantes ubicaciones, de distintas maneras. En el futuro, cuando aparezca un nuevo reemplazo para el estante vacío que tan bien definido está ahora, (y créeme que esto sucederá más de una vez), automáticamente verás cómo creas un nuevo rótulo y un nuevo lugar, así el estante seguirá vacante hasta el momento en que ¡sin pensarlo! Te darás cuenta que ya ha sido ocupado por aquello que tú bien te mereces.