30

ene

De la inaccion a la accion

Artículo publicado por Merlina Meiler

Si te encuentras triste, desganado, bajo de energías, te parece que estás inmerso en un círculo cerrado ya que las preocupaciones vuelven a ti de manera recurrente, ¡sólo necesitas ponerte en acción! En este artículo te propongo una sencilla manera de lograrlo y de empezar a lograr cambios… desde mañana mismo.


En ciertos momentos de nuestra vida, por diversas circunstancias, estamos estancados. Las cosas no han salido como esperábamos. Se derrumbaron proyectos, sueños. Nos agobian preocupaciones, nos sentimos tristes, decepcionados. Probablemente pensemos en algún tema en particular de manera recurrente, y de hecho pasamos horas dándole vueltas al asunto.

Tal vez lloremos, ataquemos la heladera hasta vaciarla, o no nos pase bocado por la garganta. El patrón de conducta de cada persona para evadirse del presente es diferente, pero suele tener un denominador común: la inacción. Horas letárgicas frente al televisor. En muchos casos vemos que se repite la misma rutina, día tras día. Preferimos el mutismo y la reclusión por tiempo indeterminado. O para descargarnos a lo sumo hacemos llamados telefónicos interminables que sólo nos hacen recrear nuestra angustia una y otra vez. En realidad no generamos nada nuevo, sólo nos volvemos a sumergir en lo mismo.

Para no enfrentar el presente la gente busca diferentes vías de escape. Una es el disgusto constante, la queja por la queja misma. Nada de lo que hacemos nos satisface y todo tiene el mismo color gris. Si estamos emotivos e hipersensibles, esta conexión con nuestros sentimientos nos indicará que, además, estamos tristes. Tal vez no nos demos demasiada cuenta de este estado de abulia y de desgano, pero no disfrutamos de la vida, las cosas que hacemos no nos completan, siempre nos falta algo. No estamos centrados en el presente, sino en comparar situaciones pasadas con lo que sucede.

PONIÉNDONOS EN ACCIÓN

¿Estás listo (o lista) para ponerte en movimiento? ¡Muy bien! Manos a la obra. Lo único que precisamos hacer es un cambio en nuestros hábitos, salir de las rutinas prefijadas, hacer algo distinto que implique ponernos en movimiento. Cualquier cosa que hagas estará bien, siempre y cuando genere un cambio productivo en las actividades que viniste haciendo. Las mujeres cuando estamos tristes solemos ir a la peluquería a cambiarnos el peinado. ¡Al menos nos estamos moviendo y cambiando el patrón de ensimismamiento!

¿Cómo logramos dar este paso? Decide ahora, mientras lees este artículo, hacer algo distinto mañana. Apenas una sola cosa. Permítete, sólo mañana, llevar a cabo algo que hace tiempo quieres hacer. O que los demás desalentaron “porque ya no eres un niño”, “no es para mujeres”, “sale demasiado dinero”, o limitaciones semejantes. O algo que se te venga a la mente en este preciso instante. Que sea bien distinto a tus actividades habituales, o las modifique de alguna manera (¡hasta tomar un camino diferente para ir a trabajar!). Fíjate cómo te ves y te sientes. Si quieres, compártelo conmigo. Una vez que quiebres el círculo de la inacción y te pongas en movimiento tu vida se irá llenando, progresivamente, de más y más colores.



22

ene

Proyecto de Ley de violencia familiar en Argentina

Artículo publicado por Merlina Meiler

En el diario Clarín del domingo pasado (20 de enero de 2008), se publicó un artículo acerca de un nuevo proyecto de ley sobre violencia familiar:

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2008/01/20/z-03415.htm

Este proyecto se llama: “Ley de Violencia en el núcleo familiar”.

El Diccionario de la Real Academia Española explica que “violentar” es “aplicar medios sobre personas o cosas para vencer su resistencia”. La ONU define la violencia contra la mujer como: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o en la vida privada”. (Consejo Económico y Social, ONU, 1992)

De más está decir que la violencia familiar es un delito que no está debidamente tipificado en Argentina (ni en muchos países latinoamericanos). Los que cometen este delito aberrante (en su gran mayoría, hombres) caminan libremente por las calles, vuelven a cometer sus actos una y otra vez, ya sea contra la misma víctima o con otras.

Un dato positivo es que en estos últimos años aumentaron los lugares donde las víctimas pueden hacer sus denuncias, y, cada vez más, les prestan la debida atención que merecen. Pero esto no alcanza.

Lo interesante de esta ley es que castigaría no solo al maltrato físico, sino también al psicológico. Este tipo de maltrato implica menoscabar la integridad psicológica de una persona. Deja huellas severas, que lleva años modificar.Hoy en día sólo se castiga a quien agrede físicamente al otro (violación, lesiones leves o graves, homicidio).

El artículo del diario explica que, luego de una denuncia por violencia familiar, “el proyecto oficial contempla que los jueces civiles envíen a sus pares del fuero penal una copia de la causa para que se aplique una sanción contra el acusado.” Otro cambio para resaltar y apoyar.

Más allá de que quien tenga reacciones violentas precise tratamiento psicológico, estas personas deben estar recluidas, para que no puedan volver a cometer sus perversiones. Creo que las leyes deberían ser bastante más severas en este tipo de casos. Desde aquí, mis votos para que este proyecto no quede dormido en un despacho y se sancione este mismo año.



18

ene

Viviendo otra vida (sobre las relaciones simbióticas)

Artículo publicado por Merlina Meiler

Siempre hablas de alguien cercano a ti.. Tienes a esa persona como ejemplo y guía, estás pendiente de qué le sucede, de sus decisiones, idas y venidas… ¿y si decidieras hacerte cargo de tu vida en vez de vivir una ajena?

Algunas personas tienen una relación extremadamente cercana a otra y eso les impide crecer y desarrollarse en el ámbito personal, más allá de la edad que tengan.

No me refiero a las relaciones de cercanía que son bien sanas y necesarias para transitar con apoyo y cariño las distintas etapas de nuestra vida. Este intercambio estupendo de momentos, emociones, confidencias, tribulaciones, partes de nuestra historia, es muy enriquecedor. Es importante tener en nuestro entorno a alguien en quien confiemos plenamente y nos dé contención emocional, ya sea un familiar o un amigo entrañable. Nos ayuda a sentirnos mejor, nos quita ese sentimiento de soledad ante el universo que a veces se apodera de nuestra razón, nos abriga el alma. Es un estímulo insustituible en los momentos difíciles: sin lugar a dudas, la presencia de un ser querido nos ilumina la vida.

RELACIONES SIMBIÓTICAS

Pero hay otra clase de relaciones interpersonales que son nocivas y son a las que quiero referirme en este artículo: son aquéllas en las que uno de los miembros deja de tener vida propia para fundirse simbióticamente con otra persona: ve y siente por ojos de un familiar, una pareja o algún amigo, o incluso algún personaje famoso del cine, la televisión u otro medio. Resulta difícil algunas veces darse cuenta de las verdaderas implicancias de estos vínculos hasta que un día te das cuenta que tu vida ha quedado relegada en un aspecto (o en muchos), ya que no eres el protagonista: estás tan inmiscuido en lo que le sucede a otra persona que “te olvidas” que respiras, comes y te manejas en el mundo de manera autónoma.

Tal vez piensas en esta persona constantemente, te preocupan sus problemas en carne propia ya que sientes lo mismo que ella – no estás disociado. Se podría decir que, de algún modo, intentas ocupar su lugar y no el tuyo. Se establece una conexión simbiótica, de ganar/perder (o incluso perder/perder) y no es necesario que la otra persona esté involucrada, o sea, puede haber un nexo unilateral, como en el caso de admirar profundamente a alguien famoso, al punto de imitar su vida o costumbres sin prestar atención a tus necesidades genuinas.

Las personas que entablan este tipo de vínculos generan un vacío en sus vidas que es llenado por la presencia (real o imaginaria) de otra persona. Te preocupa lo que le sucede, la juzgas, le resuelves sus problemas, hablas sobre sus cosas más que sobre las tuyas, las cosas malas que le acaecen tienen un impacto tan fuerte sobre ti que te nublan el discernimiento y se te hace difícil continuar con tus actividades diarias. No respetas sus espacios ni su intimidad. Opinas y tomas partido en sus asuntos. Estas actividades te sacan del centro de tu vida y te insumen tanta energía y tanto tiempo que todo lo tuyo queda relegado a un segundo plano. Situación cómoda para ti, seguramente, ya que implica no enterarte de qué te está sucediendo realmente. El temor de tomar las riendas de tu propia vida y de desarrollar tu rica personalidad te paralizan, prefieres subsistir y actuar en función de lo que tú percibes como las necesidades y deseos de otra persona.

Tal vez discutan o no tengan una relación armónica, pero no es una condición excluyente de las conexiones simbióticas seguir parámetros de tranquilidad o mansedumbre. Una pelea no significa poner un límite, puede implicar una reafirmación del drama de control existente entre las dos partes, o sea, una retroalimentación.

PARA RECONOCER UNA RELACIÓN SIMBIÓTICA

¿Cómo reconocer si te hallas en una situación semejante? Es bastante simple: describe tu vida. ¿Te sientes en un lugar estanco? Si no tienes muchos eventos nuevos para contar y en cambio sí puedes describir con lujo de detalles los acontecimientos de alguien con quien tienes un trato prácticamente diario, entonces es bien probable que formes parte del grupo de personas que entablan relaciones simbióticas.

IDEAS PARA SALIR

Si vivir la vida de otra persona en vez de la tuya te hace infeliz, lee algunas ideas que pueden llegar a ayudarte para que encuentres tu rumbo:

Respeta a la otra persona. No la juzgues ni irrumpas en su vida tratando de manipularla, ni permitas que lo haga contigo. Si toma decisiones erróneas, respétala, a cada persona le gusta equivocarse por sí sola. No hagas lo que no te pidió que hicieras, y niégate a hacer cosas que le correspondan a él o ella. Poner límites claros a otras personas significa respetarte a ti mismo en primer término, y luego a ellos.

Toma una distancia prudencial, aunque vivas en la misma casa. No pases todo tu tiempo libre con esta persona, diversifica tu núcleo. Que pasen menos tiempo juntos no implica un abandono o que se dejen de querer.

Trata de iniciar alguna actividad nueva, por tu cuenta. Seguramente tienes inquietudes no desarrolladas, es un excelente momento para que enfoques tu atención en ellas. Te sentirás profundamente bien al encarar algo productivo para ti, de manera independiente.

Al poner en práctica recursos para despegarte emocionalmente, cambiará tu manera de relacionarte con esta persona y con todo tu entorno. Lograrán una comunicación más sana, que a su vez se translucirá en la creación de otros vínculos igualmente sanos en distintas áreas de tu desenvolvimiento personal. Asimismo, esta actitud nueva y positiva liberará energía trabada que permitirá la puesta en marcha de facetas de tu vida que hoy están en proceso de hibernación.



14

ene

Consulta en vivo – Amor a distancia

Artículo publicado por Merlina Meiler

A continuación te presento una consulta en vivo de mi programa…


8

ene

El juego del observador para aliviar situaciones tensas

Artículo publicado por Merlina Meiler

juego-observador Otra vez te sientes presionado por una persona cercana de tu entorno (tu jefe, tu marido o mujer, algún familiar o amigo). Tratas de que ese roce tan frecuente que se produce entre ustedes no llegue a generar nuevamente situaciones que te producen un gran fastidio, pero es inútil. Se repite el mismo patrón, te embargan de nuevo las mismas sensaciones, las anclas se disparan… ¿por qué llegas siempre al mismo lugar de tensión, aunque no quieres? ¿Cómo salir de este callejón que parece sin salida? Al leer este artículo te darás cuenta de que es más fácil de lo que imaginas…

Estás desbordado. Ésa es la palabra. No sabes qué hacer. La situación se te ha ido de las manos. Sientes una presión enorme, tal vez hasta cierta opresión. Se ha producido algún desequilibrio psicofísico: un resfriado, una enfermedad o malestar importante en tu cuerpo. Tal vez simplemente fastidio, impotencia, angustia. Tienes que seguir relacionándote con la persona que te causa todos estos malestares, ya sea porque trabajan juntos o porque vive en tu misma casa o lleva tu misma sangre. Se te hace difícil, ya que por momentos todo está bien y de repente… ¡Pum! Vuelta a la situación de desasosiego.

Te sientes sin fuerzas cada vez que esto sucede, ¿verdad? Es lógico, estas situaciones absorben gran parte de tu energía, ya sea que las enfrentes directamente, con malas contestaciones, por ejemplo, o que calles y guardes el dolor para ti solo. Y todos contamos con una cantidad limitada de energía al día; si la ves minada, hará un impacto negativo no sólo sobre tu salud psicofísica, sino también sobre las demás actividades que quieres realizar.

Has tratado de revertir la situación sin resultados positivos, ahora vamos a ver cómo, explorando nuevas posibilidades, le damos un giro tan profundo al tema que toma un rumbo completamente nuevo… el que tú quieras. Si queremos obtener otro resultado, sólo debemos hacer otra cosa, es así de sencillo. Y para eso, nada mejor que ¡el juego del observador!

¿Estás listo? ¿Estás lista? Esto solo funcionará si has tomado la decisión de dejar atrás estas situaciones tan molestas.

Vamos a experimentar nuevas posibilidades para ampliar nuestra capacidad de encontrar soluciones – ¡qué bien suena eso! Estás cómodamente sentado. Adopta la posición de un observador, piensa que eres un reportero, con otro nombre, y que vas a entrevistar a alguien importante. Mira (o imagina) un sillón extremadamente cómodo delante de ti. Imagina que delante de ti, en el sillón, estás sentado tú mismo (observándolo como si fueras el reportero). Observa lo cómodo que estás, con almohadones mullidos y ropa que te hace sentir muy a gusto.

Pregúntate lo que quieras saber, utilizando estas palabras: qué, cuál, cómo. Trata de llegar a respuestas bien concretas empleando los términos “exactamente” y “específicamente”. Luego busca soluciones alternativas, lo más disparatadas posibles.

Aquí va un ejemplo, basado en un caso real con un jefe, que podría aplicarse tranquilamente con un marido, mujer o persona cercana:

– Mi jefe se enoja conmigo cuando está de mal humor.

– ¿Qué significa que se enoja contigo, específicamente?

– Me grita o busca cualquier excusa para irritarme, así descarga su mal humor conmigo. Me hace sentir mal porque lo que me dice no es cierto y no le puedo contestar.

– ¿Cuál es tu reacción en estos casos?

– Si contesto es peor, porque terminamos gritando y tengo miedo de que me eche. Así que me callo y me quedo lamentándome de mi dolor de estómago (resultado de cada pelea).

– Pues bien, lo único que necesitamos para revertir esto es que me menciones (o escribas en un papel) distintas reacciones que podrías tener al enfrentarte con esta situación. Tienen que ser varias, desde las más descabelladas hasta las más graciosas, pero no puedes incluir en tu lista ninguna de las que ya hayas probado, ¿sí?

– Bueno, se me ocurre que podría poner música suave, para no escuchar todo lo que me dice, o podría respirar hondo y sonreír, pensando en otra cosa, ya que es habitual que se produzcan estas escenas, y después la única que se queda mal soy yo. ¡Ah! Y podría dejar de quejarme de lo que me pasa, sólo me hace sentir mal y me angustio, y cada vez que quiera lamentarme, voy a pensar en…¡helado! Me gusta mucho.

– Vas muy bien, dame más opciones, 4 ó 5 en total estaría bien. Menciona alguna aún más divertida, que incluya a tu jefe de algún modo.

– Mmm, ¡podría ofrecerle un café o un té cuando está de mal humor! O inventar una serie de respuestas metódicas como: sí, claro; tienes razón; así es; si tú opinas de esa forma, y repetirlas siempre en el mismo orden, así estaría pendiente del orden de las frases y no de lo que me están diciendo (que nunca tiene demasiado sentido).

…..

A la persona que planteó este problema, la solución le funcionó de maravillas. Trata de aplicar este juego en el área que lo precises, al mismo tiempo te divertirías, y tu energía ya no se vería diezmada por situaciones de esta índole. Disfruta este juego, pon tus opciones en práctica, créeme que aunque parezcan cómicas o descabelladas van a funcionar excelentemente bien, ya que estarás provocando un cambio de patrón en tus respuestas que traerá aparejado otro cambio de patrón en quien buscaba esas respuestas tuyas, y así podrás disfrutar de tu energía renovada.



2

ene

Creencias limitantes femeninas – freno al desarrollo personal

Artículo publicado por Merlina Meiler

En las culturas latinoamericanas predominantemente, se sobreentiende que el hombre es quien provee el sustento y la mujer lo acompaña. Esta creencia limitante es la que juega un rol importantísimo en la imposibilidad de lograr el desarrollo personal y la concreción de los deseos de muchas mujeres…

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