29

sep

Cómo decir “Lo siento”

Artículo publicado por Merlina Meiler

¿Cómo llegar a un terreno intermedio en una desavenencia que parece irreconciliable, sin tener que apelar al desgastante recurso de ceder? ¡Es más fácil de lo que imaginas! Para lograrlo hay dos palabras mágicas: lo siento.

Algunas veces se suscitan situaciones en las que tenemos un cambio de ideas con otra persona, y terminan en una discusión o controversia seria ya que resulta imposible llegar a un acuerdo. Cada parte tiene percepciones y puntos de vista diferentes acerca de la realidad, y cuanto más platican sobre el tema, peor color toma el pleito, ya que se enfrascan más y más en sus propias posiciones.


La gran mayoría de los problemas con otra persona recrean conflictos intrapersonales sin resolver. Temas pendientes, enojos, frustraciones latentes que comienzan a echar chispas cuando otra persona apenas roza o rotundamente da de lleno en ellos. Nos enojamos con una actitud de nuestro interlocutor que refleja algo de nosotros mismos, y que muchas veces preferimos pasar por alto o no tenemos presente de manera consciente. La otra persona nos lo está recordando al mostrárnoslo en nuestras propias narices.

Una segunda causa habitual de las discusiones y los cambios de palabras con otros es las anclas que se disparan a través de ciertos comportamientos. Mediante esta situación revivimos momentos de nuestra vida aletargados que de algún modo no están encauzados ni resueltos. Al volver a salir a flote nos enojamos aún más, y la causa de este enojo está subyacente aunque apuntemos nuestros dardos y nuestros sentimientos desagradables de angustia, fastidio o los que fueran sobre la otra persona.

Pues bien, tal vez te des cuenta del verdadero motivo que se esconde detrás de una polémica acalorada, tal vez no, no tiene mayor importancia. Incluso la situación se le puede haber ido de las manos a una de las dos partes, y a simple vista parece que el distanciamiento que sobrevino no tiene manera de resolverse. Cada integrante de esta controversia adoptó una tesitura sin retorno aparente.

Hay una práctica que es bien efectiva para recomponer una situación desagradable, y es simple: pedir disculpas. Desde luego que muchas veces tenemos la certeza que no nos toca a nosotros hacerlo, sino a nuestro interlocutor, porque consideramos que él (o ella) es quien no está acertado. Para algunas personas es bien difícil reconocer sus errores o admitir que una decisión que tomaron no fue la más apropiada. Gran parte de quienes quedan enfurecidos y resentidos indefinidamente por una nimiedad se enfocan sólo en lo pequeño, en el hecho puntual, y pierden de vista lo grande y verdaderamente importante: una familia, un trabajo, una amistad.

Sé compasivo hacia ti mismo y hacia la otra persona involucrada. Pide perdón, aunque pienses que probablemente no te corresponda a ti hacerlo, si crees que:

  • Es una forma inteligente de limar asperezas para poder abordar el tema en frío, en otro momento.
  • Lo que está en juego es mucho más importante que la razón del fastidio o del altercado.
  • No comprometes tus valores personales ni tu integridad moral al hacerlo.
  • Es una buena manera de reentablar el diálogo interrumpido.
  • A todas luces estarás en una situación personal más a gusto que la actual.

Si decides utilizar el puente del “lo siento” para restablecer la comunicación y no sabes cómo hacerlo, ya que es una actitud definida y tomada de manera consciente y no un impulso sensorial, evoca algún momento de tu vida en el que hayas pedido disculpas a otra persona y lo hayas hecho desde el corazón. Recuerda cómo te veías y qué sentías al pedir estas disculpas. Qué te decías. Tómate unos minutos para entrar bien en estado, y con esta imagen acércate a la otra persona para decirle que sientes lo ocurrido.

Ten presente que tal vez sea conveniente volver sobre el tema en cuestión en el momento oportuno, cuando las aguas se apacigüen. Ahí sí trata el tema pendiente con otra óptica, desde una posición más relajada, utilizando primera, segunda y tercera posición para incluir una gran cantidad de puntos de vista y recursos. Aunque muchas veces al utilizar el recurso del perdón como gesto de amor, sobreviene la aceptación de las características que no nos gustan de la gente que nos rodea… y de nosotros mismos.



20

sep

Toma el control de las situaciones estresantes

Artículo publicado por Merlina Meiler


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13

sep

En el caso de una ruptura sentimental

Artículo publicado por Merlina Meiler

En una consulta acaban de preguntarme qué hacer cuando una persona se aleja de nuestra vida por decisión de él o ella, pero no por deseo nuestro: nos pesa mucho su falta, no sabemos qué pasos dar, cómo lidiar con la tristeza y la ausencia.

Mi pregunta es: ¿Por qué irnos a los extremos? ¿No hay que verse nunca más? ¿Es todo o nada?

En el caso de una ruptura inesperada o que has tratado de evitar durante un tiempo, en un principio puede que te sientas desorientado, a la merced de estados emocionales variables: llanto, desasosiego, por qués… Después de la primera reacción, que es conveniente dejar fluir de la manera que se presente, verás que hay más opciones que se abren como un abanico delante de ti, para hacerte sentir mejor (¡¡sí, puedes sentirte mejor en este momento!!).

Una posibilidad es intentar una reconquista. Es tu derecho, si alguien decide algo contrario a tus deseos, puedes tratar de lograr una reconciliación o un acercamiento, de manera suave, tratándote bien a ti mismo (o misma) y a la otra parte involucrada. Sin forzar situaciones ni presionar tiempos, manteniendo las expectativas en niveles reales.

Un intento de reconciliación tal vez te resulte, tal vez no. Si lo intentas, tienes el 50% de posibilidades en contra y 50% a tu favor. Si no lo intentas… pues, como bien te figuras, las probabilidades a tu favor son significativamente menores.

Plantear una amistad o permanecer en contacto por email o de otra manera puede ser el inicio del camino que quizá los lleve a volver a estar juntos en algún momento. O a suavizar la separación, que no tiene por qué ser tan abrupta si necesitas otra cosa.

Tal vez no quieras volver a entablar una relación sentimental con esta persona, pero te haya quedado un gusto amargo. Si una relación se termina por decisión absoluta de uno solo de los miembros, la ruptura probablemente quedará en los términos que esa persona haya dispuesto. Te hará sentir mejor tratar de llegar a un terreno neutral el en que la ruptura esté en los términos de los dos, en la medida que sea posible. Esto te dará una gran paz interna. No podemos obligar a alguien a que esté con nosotros si no quiere estarlo o si tiene dudas, pero sí podemos propiciar una post relación más amigable, que esté en sintonía con nuestros sentimientos, recuerdos e historia de vida en común.

Aceptar la situación presente abre un abanico de posibilidades, desde intentar volver a estar juntos, quedar en mejores términos y seguir cerca desde otra óptica, a comenzar a transitar el dolor de la separación y hallar nuevos rumbos, nuevos amores y nuevas historias para disfrutar.



7

sep

Errores que no son equivocaciones

Artículo publicado por Merlina Meiler

A veces hacemos cosas o “cometemos errores” de los que después nos arrepentimos… pensamos que tener éxito implica hacer lo correcto siempre y obtener los mejores resultados en todo lo que hacemos…

Pero no es así. Claro que tenemos la intención de lograr nuestros objetivos cada vez que entramos en acción, y además es necesario que nos demos el permiso de tener desaciertos… de llorar, de reír, de enojarnos por lo que dijimos o hicimos (¡incluso no hicimos!), de saber que aunque tratamos y lo deseamos mucho, no pudo ser…

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