Los adultos solemos buscar momentos para estar solos y poner en orden nuestras ideas, pensar detenidamente acerca de los siguientes pasos a seguir, y abstraernos de las ráfagas de acontecimientos que se suceden a nuestro alrededor. Atesoramos estos momentos de soledad ya que el resto del día estamos rodeados de personas, de voces, de obligaciones.
El sentirse solo es otra cosa.




